Historia: comercio de animales

Un tigre, uno de los animales víctima del comercio de especies exóticas

Capturar animales exóticos para exhibirlos o coleccionarlos como si fueran objetos no es nada nuevo. Si bien en la actualidad hay todo un negocio en torno a esto, también hay leyes que lo regulan, aunque el tráfico ilegal de especies sigue siendo una lacra. En el pasado, no había leyes ni protección alguna para estos animales, y civilizaciones de todos los tiempos los han cazado o capturado por puro egoísmo, ya fuese para usarlos en espectáculos, como regalo a autoridades de otros lugares o para presumir de poder. Un egoísmo que ha puesto en peligro a algunas especies. 

Para hablar del comercio de animales, podemos remontarnos al antiguo Egipto. Allí, durante la expedición a la legendaria tierra de Punt, de la conocida faraona Hatshepsut (-1458 a.C.), se intercambiaron animales salvajes junto a productos considerados de lujo a modo de regalo entre reyes.  En Egipto, además, algunos animales considerados más bonitos, más poderosos o más extraños se concebían como encarnaciones de dioses. Estos eran criados en templos hasta su muerte, de forma natural. Luego eran embalsamados y conservados con la pretensión de que su alma sobreviviera. Hipopótamos, chacales o cocodrilos son algunos ejemplos. 

Además de las creencias, el entretenimiento siempre ha sido uno de los motivos que han dado pie al comercio de animales, sobre todo los exóticos. Una de las primeras manifestaciones de este tipo de ocio con individuos de otras tipologías fue la taurocatapsia o salgo del toro, una especie de deporte con toros en la civilización minoica y que después se trasladó a algunas zonas de Grecia. De esta práctica nos han quedado representaciones como las pinturas del Palacio de Cnosos, datadas entre los años 1500 a.C. y 1400 a.C.

Posteriormente, las venationes romanas enfrentaban a hombres con animales en una especie de cacería en la que estos últimos se situaban en condiciones de superioridad. La mayoría de las veces, se usaban especies autóctonas, pero en ocasiones se realizaron con animales exóticos.

Ya en la Edad Media, podemos mencionar hechos como que el califa Harún al-Rashid (766-809) regaló un elefante a Carlomagno (742-814), llamado Abul-Abbas. De hecho, el emperador decretó el luto cuando murió este animal. Tiempo antes de recibirlo como un obsequio, el emperador ya había manifestado su deseo de poseer un elefante.

Otras veces, se regalaron animales como perros, pájaros o caballos, y también grandes felinos o animales de tamaño considerable, como elefantes, como forma de sellar alianzas entre sociedades. La tenencia de animales salvajes pretendía ser una muestra del poder del rey sobre la naturaleza, pero ya había comenzado el mascotismo. 

El paso de los siglos no disminuyó el comercio de animales, sino todo lo contrario. Ya en la Edad Moderna, con métodos de transporte más avanzados, el comercio de animales aumentó. Los circos y los zoológicos privados, pertenecientes a reyes o aristócratas que poseían todo tipo de especies, comenzaron a ponerse de moda entre las clases altas. Esto no fue un rasgo puramente europeo, sino que el emperador azteca Moctezuma (-1520) también coleccionaba animales, algunos de ellos acuáticos.

El el siglo XIX, la situación empeoró para los animales. Los museos de historia natural comenzaron a ansiar colecciones de animales para fines de investigación, supuestamente. El resultado se puede traducir en grandes matanzas de animales y extinciones.

A día de hoy, el mascotismo de animales exóticos es una realidad que mueve mucho dinero, pese a ser ilegal, y que atrae la atención de numerosas personas que, como aquellos reyes de civilizaciones antiguas, quieren presumir. Ello da lugar al tráfico ilegal de especies, que también se traduce en matanzas, cacerías indiscriminadas, extinciones y peligro de extinción para muchos animales. Por si esto no es suficiente, algunos de esos animales acaban sueltos en ecosistemas que no son los suyos. Y por si esto tampoco fuera suficiente, los humanos los castigamos catalogándolos como «invasores» y persiguiéndolos como si no fuésemos nosotros el problema.

FUENTES CONSULTADAS

G.M.A. (2021). Animales exóticos, un comercio milenario. Historia. National Geographic 

Nees, L, (2006). El elefante de Carlomagno. Quintana: revista de estudios do Departamento de Historia del Arte, 5(5), 13-49.

Historia del Arte (s.f.). La taurocatapsia

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