Cinco formas de maltrato animal que no te habías planteado que lo son

Cinco formas de maltrato animal que no te habías planteado que lo son

Es evidente que golpear a un perro es maltrato animal, así como lo es una corrida de toros, lo que ocurre dentro de un matadero, la matanza del pueblo o la caza. Y es posible que haya muchas personas concienciadas con esto, pero no con otros actos del día a día que dejan bastante que desear con respeto al trato que damos a los demás animales.

Sin embargo, incluso cuando nuestras intenciones hacia estos son las mejores, cuando tratamos de respetarlos y cuando pensamos que los amamos, es fácil que no darse cuenta del maltrato animal en algunos aspectos, pues este está totalmente normalizado en nuestra sociedad. Tal vez el consumo de carne es el ejemplo más claro de esta normalización. Pero hoy no vamos a hablar de eso, sino de ese otro maltrato que pasamos por alto.

Estas son solo cinco muestras de ello.

1. ¿Cómo tratamos a nuestros perros?

¿Alguna vez tu perro se ha parado a oler cualquier basura del suelo y has tirado de él para impedirlo? ¿O le has dado tirones cuando pasa demasiado tiempo olisqueando un árbol? ¿O le has dado un pequeño manotazo para enseñarle que no se orina en casa? ¿O has espantado a un animal abandonado que solo se acercó a pedir algo de comida o refugio? Estas son formas de actuar comunes entre los seres humanos con respecto a los perros, y no necesariamente por parte de aquellos que los tratan a golpes, no les dejan dormir en casa o no les dan de comer, porque no hace falta llegar a estos extremos para maltratar.

Es hora de empezar a replantearnos cómo tratamos a los animales con los que convivimos, y entender que sus necesidades son diferentes a las nuestras. Tratar de educarlos como lo hacen en ciertos programas de la televisión solo es querer mostrar que eres superior a un ser al que dominas. Y esos animales no son eso. Nuestra responsabilidad sobre ellos es darles lo que necesitan, no lo que nosotros necesitamos.

2. Montar a caballo

Quienes montan a caballo de forma habitual y les encanta hacerlo suelen tener la creencia errónea de que aman a los caballos. Pero lo cierto es que montarlos es no entender a estos animales. Ningún animal está en este mundo para transportarte, para darte un paseo o para que tú disfrutes. Y eso de montar a caballo debería haberse quedado en la Edad Media.

Los caballos saben pasear y correr por sí solos, no les hace falta ningún guía (otra forma de dominación sobre los animales). Lo que sucede es que la mayor parte del tiempo viven encerrados en boxes y eso les limita completamente sus movimientos.

Por supuesto, también entran en este punto los caballos utilizados en la hípica o cualquier animal que se use en un deporte. Porque los deportes son inventos humanos en los que no se debería implicar a ningún otro ser.

3. Turismo

Por mucho que nos tiente la idea, practicar cualquier actividad turística con animales es perpetuar el maltrato al que estos son sometidos. Hay decenas de casos en los que estos se desmayan del calor y la sed en pleno verano, sin comer durante horas y tratados a golpes por sus propietarios, a quienes solo les sirven para obtener dinero.

Hablamos aquí, por ejemplo, de esos paseos con animales que se ofrecen en muchos destinos turísticos. Con caballos en España, con camellos en Marruecos, con elefantes en Tailandia, etc. O de ofertas turísticas como exhibiciones de animales o visitas a zoológicos o centros en los que se mantienen especies salvajes y se venden como reservas o refugios, cuando están obteniendo beneficios económicos por quienes acuden a visitarlos.

4. Productos audiovisuales

Hemos visto miles de anuncios en los que aparecen animales reales, así como películas o series de televisión para cualquier tipo de público, niños y adultos; y de todos los géneros, comedia o drama. Y de hecho, muchos de estos productos audiovisuales han sido denunciados por maltrato animal, como la película española Blancanieves (2012).

Lo cierto es que la tecnología actual permite representar a cualquier animal sin necesidad de usar a seres sintientes reales. Si podemos hacer películas sobre dinosaurios, monstruos o coches del futuro, ¿por qué no somos capaces de crear a un animal ficticio?

En los rodajes, los animales son sometidos a duras jornadas de trabajo y obligados a realizar escenas que no desean hacer. En la mayoría de los casos, se usan varios individuos para dar vida a uno solo.

5. Las vacas de mi tío

No podía faltar la ganadería en esta lista. En este caso, la extensiva. La del pueblo. La de toda la vida. Y es que no siempre es fácil diferenciar el maltrato en este tipo de explotaciones. La realidad es, de nuevo, que desconocemos a los animales, y muchas veces, la actividad de la que forman parte.

Es fácil pensar que las ovejas que pastan en un extenso campo verde de un pueblo de menos de 100 habitantes son las más felices del mundo. Claro, no vemos el momento en el que les quitan a los corderos para llevarlos al matadero, mientras se llaman el uno al otro incesantemente. Decimos que las ovejas balan, no que están llorando.

Donde decimos ovejas, podemos decir vacas o cabras. Todas ellas serán asesinadas cuando dejen de ser productivas. O podemos hablar de esas gallinas que sufren día tras día a causa de la puesta de huevos.

Como con todo, la información es poder.

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