No existe ninguna normativa comunitaria de protección a estas aves
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado su primer dictamen científico sobre las condiciones de los pavos criados en granjas. La evaluación concluye que los sistemas actuales no satisfacen las necesidades conductuales y fisiológicas de los pavos, y que es necesario introducir reformas sustanciales para evitar sufrimientos evitables.
Cada año se crían más de 240 millones de pavos en la Unión Europea. En España, son 13’7 millones de pavos los que se crían en alrededor de 1880 granjas. La cifra ha aumentado un 200% desde 2008. El sector tiene también una amplia presencia en Alemania, Polonia, Francia e Italia. Las necesidades de estos animales han sido siempre ignoradas en las políticas. La EFSA destaca la urgencia de abordar esta situación en un informe de 300 páginas.
El dictamen evalúa 19 problemas y propone medidas para hacerles frente. Estas se centran, sobre todo, en las zonas de descanso, el enriquecimiento, el acceso al aire libre, el espacio, la calidad del aire, la temperatura, la iluminación y las condiciones de las incubadoras. También alude a prácticas como las mutilaciones, la inseminación artificial y la restricción de alimentos.
Problemas
Entre los problemas hallados, se encuentran:
- Zonas de descanso excesivamente húmedas, lo que provoca como cojera, lesiones en los tejidos blandos y trastornos respiratorios. Los pavos pasan toda su vida sobre el mismo suelo en el que se acumulan sus excrementos.
- Falta de enriquecimiento y estimulación, que lleva al estrés grupal, trastornos locomotores y otras consecuencias.
- Espacio insuficiente, que impide a las aves desarrollar sus comportamientos naturales, como bañarse o expandir sus alas.
- Temperaturas inadecuadas que provocan estrés por frío en las crías y estrés por calor en los adultos, agravado por una masa corporal excesivamente grande fruto de la selección genética.
- Iluminación deficiente que altera los ritmos circadianos y provoca una sobreestimulación sensorial, entre otras cuestiones.
- Condiciones de alto riesgo en las incubadoras, como la privación prolongada de alimento y agua después de la eclosión, el ruido excesivo y los ciclos de luz inadecuados. Esto causa múltiples daños y trastornos a las aves.
- Mutilaciones rutinarias del pico, los dedos y el apéndice carnoso de la frente para evitar que los animales se hagan daño durante las peleas que surgen a causa del estrés del confinamiento. Estos procedimientos causan dolor, a veces crónico, alteran sus comportamientos naturales y provocan problemas de locomoción y termorregulación.
La EFSA recomienda la eliminación de las mutilaciones, la mejora del enriquecimiento y el libre movimiento de los sistemas de alojamiento, por ejemplo, a través de rampas y otras soluciones. También pide una mejor ventilación y selección más cuidadosa de los materiales de cama que mantengan secas estas zonas, garantizar el alimento y agua a las crías en sus primeras 48 horas de vida para reducir problemas futuros asociados a esto, optimizar la iluminación y aplicar ciclos de luz-oscuridad más estables para proporcionar un descanso más eficaz y reducir la agresividad y el estrés.
La entidad alude también a la aplicación de normas estrictas de manipulación en procesos como la captura, la inseminación artificial y la incubación. Los pavos en granjas no pueden reproducirse de forma natural, dado que el cuerpo desproporcionado de los machos lo impide, lo que conlleva que la inseminación sea la norma.
Carencias legislativas
Las condiciones de cría de los pavos se regulan en base a la Directiva general sobre animales de granja 98/58/CE, que carece de requisitos específicos para esta especie. La EFSA subraya la necesidad de una legislación concreta para los pavos.
El informe de la EFSA ha sido solicitado por la propia Comisión Europea y se basa en una revisión de la literatura científica acumulada entre 1954 y 2025.
En libertad, estas aves pueden alcanzar los 15 años de vida. En las granjas, las hembras se envían al matadero con 13 semanas y los machos, con 22.


Deja un comentario