Las golondrinas, aviones y vencejos son los principales depredadores del insecto, pero están amenazados por la destrucción de nidos
SEO/BirdLife denuncia que las intensas fumigaciones para controlar al mosquito tigre no solo no cumplen con este cometido, sino que suponen un peligro para la salud pública. Como alternativa, la organización propone la protección, recuperación y fomento de las colonias de aves insectívoras y de murciélagos como insecticidas biológicos, ante lo que definen como una «falta de enfoques ambientales de las administraciones públicas en la búsqueda de soluciones efectivas ante problemas originados por desequilibrios en la naturaleza».
En concreto, SEO/BirdLife se refiere al caso de Extremadura, donde la proliferación del mosquito tigre pretende controlarse a través de fumigaciones que «no lograrán erradicarlo, con el peligro añadido de que el mosquito puede desarrollar inmunidad a los insecticidas«, alertan.
La organización también recuerda que «en muchos de los municipios extremeños donde hoy se combate el mosquito tigre se ha permitido la destrucción masiva de nidos de golondrinas, aviones comunes y vencejos, sus principales depredadores naturales, solo porque generan excrementos bajos sus colonias» y pese a la existencia de «bandejas y canalones adaptados que reducen significativamente la suciedad en fachadas y calles sin necesidad de destruir los nidos, que además están protegidos por ley«, en palabras de Marcelino Cardalliaguet, delegado de SEO/BirdLife en Extremadura.
Por ello, la entidad insta a las autoridades a recuperar las poblaciones de aves insectívoras y murciélagos, especialmente en las zonas de mayor presencia del mosquito tigre.
A medio plazo, las aves insectívoras resultan mucho más eficaces y económicas que los insecticidas, y sin efectos nocivos para la salud de las personas, los animales y el medio ambiente. Estas aves están presentes en los meses de mayor actividad de los mosquitos y pueden eliminar a miles de insectos antes de completar su ciclo reproductor, tanto de día como por la noche.
Se estima que una pareja reproductora de aves puede consumir hasta 1500 insectos al día para alimentar a sus crías, lo que supone más de 250000 mosquitos y moscas al año durante el período que permanecen en Extremadura antes de migrar a África. Así, solo cuatro nidos con presencia de aves podrían eliminar hasta un millón de insectos al año.


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