Un programa de control de depredadores permite matar a estos animales a los que se acusa de diezmar las poblaciones de renos
El Tribunal Supremo de Alaska ha admitido a trámite una demanda contra el Estado por su programa de matanza de depredadores, que afecta principalmente a los osos y los lobos. Inicialmente, la demanda fue desestimada por un tribunal menor, pero la abogada Michelle Bittner lo llevó después ante el Tribunal Supremo, que sí ha considerado que existen motivos para justificar la demanda. El caso podría marcar un precedente en la protección de los animales salvajes en Alaska.
El programa de control de depredadores autoriza matanzas de osos y lobos a los que se acusa de estar menguando las poblaciones de renos, cuya caza se prohibió en 2021 y fue al año siguiente cuando se creó el citado programa.
Hasta ahora, casi 200 osos y 40 lobos han sido víctimas mortales de esta medida, que podría seguir vigente hasta 2028 si la justicia no toma cartas en el asunto. La demanda admitida por el Tribunal Supremo devuelve la esperanza de paralizar el programa.
Sin embargo, en el caso de los osos en Alaska, su dieta se compone tanto de vegetales como de animales, y dentro de este último grupo, fundamentalmente de salmones. Los expertos advierten de que la matanza de depredadores no va a salvar a los renos, gravemente amenazados por la crisis climática, los cambios en la vegetación o la caza furtiva.
Bittner ha alegado algo tan básico como que el programa de matanza de depredadores interfiere en su deseo de observar a los osos en libertad. «Me interesa que la vida salvaje forme parte de mi identidad y de mis experiencias como alasqueña», señala. «Quiero vivir en un lugar donde la vida salvaje florezca. Me emociona ver la fauna salvaje en su hábitat natural. La aprecio, incluidos los depredadores».


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