El Gobierno ha descartado el rescate de cientos de animales afectados por un incendio y ha optado por su matanza
Koalas del Parque Nacional de Budj Bim, al sur de Australia, están siendo disparados con francotiradores desde helicópteros por orden del Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Victoria (DEECA). La medida ya ha acabado con la vida de unos 750 koalas y ha indignado a la ciudadanía y al sector conservacionista de todo el mundo, que hace tan solo un mes aplaudía al Gobierno australiano por invitar a una influencer a marcharse del país tras poner en peligro a una cría de wombat, animal considerado un símbolo nacional.
El motivo que ha llevado a esta medida es un devastador incendio que arrasó más de 2000 hectáreas del parque a principios de este año. Muchos koalas quedaron sin alimento, deshidratados, hambrientos y sufriendo por las consecuencias del incendio que calcinó su hábitat. Sin embargo, lejos de comprometerse a recatar a los individuos afectados y rehabilitarlos, las autoridades han optado por la decisión más fácil, su exterminio.
Tras abatir a sus madres, muchas crías han quedado huérfanas y sin posibilidad de sobrevivir por sí solas sin protección, en un bosque quemado y sin comida.
Organizaciones protectoras de animales de Australia se muestran incrédulas por lo que está sucediendo en un país que un día juró proteger a su fauna autóctona, y lo han calificado de «matanza indiscriminada«. El Gobierno ha respondido que el rescate de los animales no es posible por la dificultad de acceder al terreno, si bien en casos similares en el pasado sí se han rescatado y rehabilitado koalas y otros animales afectados por incendios forestales. Las autoridades también han definido la matanza como una medida «humanitaria».
El futuro de los koalas ya es en sí incierto, debido a la pérdida de su hábitat por la tala de árboles, los incendios, la urbanización, las enfermedades y la crisis climática que han llevado a muchas poblaciones al borde de la desaparición. La especie está catalogada como «en peligro».
No es la primera vez que las autoridades australianas recurren a los francotiradores y los helicópteros para matar animales. Este método ha sido utilizado en varias ocasiones con caballos salvajes catalogados como «invasores».


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