Los cetáceos nunca se reencontrarán con los miembros de su familia que han sobrevivido a las cacerías
La caza de delfines de Taiji (Japón) no se reanudará hasta dentro de unos meses, pero la vida de los cetáceos capturados en libertad la pasada temporada ha cambiado tristemente para siempre. Los delfines que no son asesinados se mantienen encerrados en pequeños corrales marinos. Nunca se reencontrarán con los miembros de su familia que han sobrevivido a las cacerías, ni volverán a decidir sus movimientos por sí mismos. Así lo relata la organización Dolphin Project.
Los delfines capturados han pasado de un entorno repleto de estímulos a días monótonos mientras son entrenados. «Para un mamífero acostumbrado a navegar en un medio subacuático, utilizando habilidades como la ecolocalización, la búsqueda de alimento y la exploración, el cambio a recibir señales por encima de la superficie del agua debe ser extremadamente antinatural y desorientador. La fisiología de un delfín ha evolucionado durante millones de años para vivir bajo el agua, incluyendo una forma física aerodinámica, sistemas respiratorios especializados y patrones cerebrales únicos», explican.
Los delfines en cautividad son alimentados con peces muertos, vitaminas y minerales para paliar sus deficiencias nutricionales. El destino de los capturados en Taiji son los parques marinos y acuarios, en los que son entrenados para que realicen comportamientos antinaturales para atraer al público, con comida como recompensa. También se les obliga a agruparse con individuos a los que no han elegido. Sus crías son casi siempre concebidas mediante inseminación artificial y suelen ser separadas de sus madres a una edad temprana.
«Cuando vemos un delfín en un acuario o en un parque marino, lo que vemos es un mamífero que intenta sobrevivir. Con la eliminación de la naturaleza y su sustitución por algo antinatural, las probabilidades de supervivencia están en contra. Incluso si algunos delfines consiguen ‘vivir’ años en tales condiciones, la cuestión no es de cantidad, sino de calidad. Esto no es vivir, ni es el tipo de ‘educación’ que debería impartirse en tales atracciones», apuntan desde Dolphin Project.
La organización propone el uso de tecnologías para educar sobre los delfines, sin necesidad de capturar individuos en libertad, lo que también conlleva daños colaterales a otros animales y al conjunto de su entorno.


Deja un comentario