El acusado exhibió el cuerpo aún con vida del cánido en un bar antes de asesinarlo
18 meses después de que un estadounidense llamado Cody Roberts matara brutalmente a una loba gris en el estado de Wyoming, el jurado encargado del caso, compuesto por doce miembros, ha determinado que el hombre debe enfrentarse a cargos graves que podrían acarrearle hasta dos años de prisión y 5000 dólares de multa.
En febrero de 2024, Roberts persiguió a la joven loba con una moto de nieve, la capturó, le tapó la boca con cinta adhesiva y la torturó para después exhibirla en un bar y finalmente acabar con su vida.
El caso ha puesto de manifiesto las deficiencias en la protección de los lobos en Wyoming, una cuestión contra la que el sector ecologista y los defensores de los animales llevan años luchando. El estado permite la caza indiscriminada de lobos durante todo el año en la mayor parte de su territorio, y los deja desprotegidos ante las leyes estatales contra el maltrato animal.
El juicio contra Roberts podría cambiar esta perspectiva, y demuestra que incluso con políticas defectuosas, hay límites que la sociedad no está dispuesta a tolerar.
Las organizaciones ecologistas y animalistas piden cambios significativos en el enfoque hacia los depredadores en Wyoming y otros estados, que son vistos como animales dañinos.
La conservación del lobo también pasa por momentos delicados al otro lado del mundo. En Europa, ya es oficial la rebaja del estatus de protección del cánido, y en países como España también se ha aprobado su caza, aunque depende de las comunidades autónomas establecer los cupos. La situación del animal terminará por decidirse en los tribunales, ya que los defensores del lobo argumentan que su desprotección ha obedecido a intereses económicos de sectores minoritarios en lugar de a una base científica.


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