Una importante cadena de supermercados del país interpuso una demanda contra una ONG tras la publicación de una investigación
Un tribunal de Portugal ha dictaminado que la ciudadanía tiene derecho a recibir información sobre el origen de los alimentos y el trato a los animales en la ganadería. La justicia portuguesa defiende, así, la legitimidad de la publicación de unas imágenes que revelan la realidad de la industria cárnica, por parte de la organización Frente Animal.
A finales de 2024, Frente Animal lanzó una campaña con imágenes encubiertas de granjas avícolas intensivas vinculadas a la cadena de supermercados portuguesa Pingo Doce. Los documentos audiovisuales mostraban a pollos con deformaciones, incapaces de moverse, apilados entre cadáveres y tratados de forma violenta.
La empresa, por su parte, respondió con la presentación de una demanda en la que exigía la retirada de todo el contenido de la campaña y reclamó cuantiosas multas para la organización en defensa de los animales.
La sentencia definitiva ha resultado favorable a Frente Animal. El juez ha validado la acción de la ONG y ha afirmado que conocer las condiciones en las que se crían los animales es una cuestión de interés público. Además, reconoce la precisión de las imágenes y que estas muestran maltrato sistemático a los animales. El dictamen insta incluso a la prohibición de las prácticas visibles en las imágenes.
Libertad de expresión
Según el tribunal, el derecho a la libertad de expresión también abarca el intercambio de información que pueda «escandalizar» u «ofender», especialmente si es relevante para cuestiones de interés público como el bienestar animal o la seguridad alimentaria.
Esta ha sido la primera vez que el bienestar y los derechos de los animales considerados de granja se ha debatido ampliamente en un tribunal portugués. Durante las sesiones públicas, se retransmitieron incluso las imágenes de la investigación.
«Esta decisión supone una victoria de la transparencia frente a la censura. El tribunal dejó claro que el prestigio de una marca no puede utilizarse como escudo para ocultar la realidad del sufrimiento animal. Esto allana el camino para futuros avances legales y garantiza que las ONG puedan seguir desempeñando su función de vigilantes sociales sin temor a ser silenciadas por la justicia», ha manifestado Nuno Alvim, de Frente Animal.


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