El objetivo de la herramienta es frenar progresivamente la cría de animales con problemas de bienestar
Una herramienta promovida por el All-Party Parliament Group for Animal Welfare (APGAW), un grupo de diputados dedicados al bienestar animal en Reino Unido, ha puesto en jaque al sector de los criadores de perros. Se trata de un sistema llamado Innate Health Assessmet (IHA), un test que busca identificar rasgos físicos extremos asociados a problemas de bienestar en estos animales. Su objetivo es evitar la cría de perros con estas características.
El sistema se basa en diez criterios visibles relacionados con la morfología del animal, destinados a su evaluación por parte de criadores o personas interesadas en comprar un perro. Además, plantea que los perros que no superen el test no deberían utilizarse para la reproducción, con el fin de reducir progresivamente la presencia de rasgos extremos en las generaciones futuras.
Algunos medios británicos han advertido de que la aplicación de este sistema podría repercutir en la prohibición de hasta 67 razas de perros, pero nada más lejos de la realidad. Organizaciones veterinarias que forman parte del proyecto han desmentido esta afirmación, aunque la información publicada en los medios ha reavivado el debate sobre la cría de perros con rasgos extremos.
Estos rasgos pueden acortar significativamente la vida de los animales o llevarlos a una existencia marcada por la enfermedad y los tratamientos veterinarios. El test busca reducir la cría de animales con características que les provocan malestar, dolor, incomodidad o incapacidad para llevar una vida normal.
Entre estos rasgos se encuentran la braquicefalia (hocicos muy cortos o caras planas), piernas excesivamente cortas en proporción al cuerpo o colas muy cortas o inexistentes. Veterinarios han advertido de que estas condiciones conforman uno de los problemas de bienestar más importantes en perros en hogares de todo el mundo.
Reacción del sector
El APGAW, sin embargo, se ha mostrado abierto a colaborar con los criadores. La principal organización de cría de perros británica, el Royal Kennel Club (RKC), coordinará un grupo de discusión acerca de la herramienta. La misma entidad ha trasladado su preocupación sobre el impacto del sistema en su sector.
Otros países o ciudades ya han prohibido la cría de perros con rasgos extremos o de algunas razas de perros y gatos con estas características morfológicas. Es el caso de Dinamarca, tras una intensa campaña animalista.


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