Un estudio ha analizado el papel de varias especies en áreas forestales en distintos estados de conservación en Ecuador
La degradación de los bosques secos tropicales altera el papel ecológico de los grupos de vertebrados carroñeros. Es la conclusión a la que ha llegado un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Alicante.
La investigación, publicada en Biodiversity and Conservation, constituye una de las primeras evaluaciones cuantitativas del funcionamiento de las comunidades de carroñeros en los bosques secos tropicales del sur de Ecuador. Este es uno de los ecosistemas más amenazados del mundo.
Los resultados muestran que los bosques mejor conservados albergan comunidades de carroñeros más diversas. En ellos, el equipo de investigadores detectó hasta once especies distintas, incluidas aves como el buitre rey o la urraca coliblanca.
Los bosques mejor conservados actúan también como refugio para especies sensibles o amenazadas, entre ellas algunas endémicas.
Sin embargo, en los bosques más degradados, las comunidades son más reducidas y están dominadas por mamíferos como el zorro de Sechura, responsable del consumo de casi la mitad de las carroñas registradas. Además, en estas áreas en peor estado es donde las carroñas desparecen más rápido. «Mientras que en zonas seminaturales tardaban más de tres días en consumirse completamente, en áreas degradadas el proceso se reducía a apenas uno o dos días», explica el autor principal del estudio, Adrián Orihuela-Torres, investigador del Departamento de Ecología de la Universidad de Alicante.
Esto indica que algunas funciones ecológicas pueden mantenerse a pesar de la pérdida de biodiversidad, pero son sustentadas por comunidades más simples y potencialmente menos estables a largo plazo.
El papel de los carroñeros
Los carroñeros desempeñan un papel fundamental en los ecosistemas, puesto que aceleran la descomposición de la materia orgánica y contribuyen al reciclado de nutrientes y a evitar la propagación de patógenos. Pero los investigadores destacan que «su funcionamiento ecológico ha sido poco estudiado en los bosques secos neotropicales».
Los autores señalan que la presencia de carroñeros en zonas degradadas no debe interpretarse como resiliencia ecológica, sino como una preocupante reorganización del ecosistema hacia comunidades homogéneas dominadas por pocas especies. «Este fenómeno se asocia a la pérdida histórica de grandes depredadores y a la transformación humana del paisaje«, agrega el investigador.
En estos bosques también se ha documentado por primera vez el comportamiento carroñero de las zarigüeyas del género Marmosa.
Fuente: EFE Verde.


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