Tras años de sufrimiento y meses de rehabilitación, los animales ahora se encuentran en un hábitat seguro y protegido
Dos macacos explotados como «monos bailarines» en Indonesia ya disfrutan de la libertad tras haber sido rescatados. La organización Jakarta Animal Aid Network (JAAN) ha compartido imágenes de sus primeros pasos en la naturaleza.
Los macacos, llamados Jono y Unyil, forman parte de un grupo de 46 de estos animales liberados el pasado 21 de abril en una isla protegida de Indonesia, lo que puso fin a años de sufrimiento en cautiverio en los que eran obligados a bailar para turistas. Ahora disfrutan de una nueva vida en un hábitat seguro y natural para su especie.
Las imágenes compartidas por JAAN muestran a los animales mientras dejan atrás sus cajas de transporte. Jono, de siete años, pronto desaparece entre la densa vegetación del bosque. Unyil, de tres años, toma un camino más cauteloso, se detiene, observa el entorno y avanza lentamente hacia los árboles mientras mira por un instante hacia atrás antes de seguir adelante.
Más tarde, se vio a Jono interactuando con otros macacos y a Unyil, buscando alimento y sosteniendo algunas frutas.
Sin presencia humana
El lugar de la liberación se encuentra a unos 38 kilómetros de la costa de Java y ha sido designado como hábitat protegido, en colaboración con el Gobierno de Indonesia. Sin presencia humana permanente y con una combinación de ecosistemas forestales, ofrece un refugio seguro para estos animales.
Antes de su liberación, los macacos pasaron un tiempo en un recinto forestal diseñado para su rehabilitación y adaptación al medio natural.
El rescate
El rescate de los macacos se produjo en octubre de 2024. Jono y Unyil permanecían atados y confinados en espacios reducidos junto a otros primates. Ambos estaban lo suficientemente cerca como para verse y conocerse, pero no podían interactuar. Después llegó una rehabilitación de 18 meses con cuidados veterinarios mientras volvían a desarrollar sus comportamientos naturales, esenciales para la vida en libertad.
Los macacos explotados como bailarines para entretener a los turistas en Indonesia a menudo son capturados en libertad cuando son jóvenes, e incluso crías, muy frecuentemente después del asesinato de sus madres. Luego se les somete a crueles métodos de entrenamiento que los obligan a comportarse de forma antinatural. Fuera de la vista de los turistas, permanecen encadenados sin apenas contacto social.
Jono pasó años realizando trucos físicamente exigentes, como caminar sobre zancos y montar en bicicleta. Se le cortaron sus dientes para evitar que mordiera, como muchos macacos explotados, lo que les produce dolor e infecciones a largo plazo. La vida de Unyil fue similar. Sometido a duros entrenamientos durante más de un año después de ser separado de su madre cuando era un bebé, tras su rescate presentaba miedo a los humanos e incapacidad para interactuar con otros miembros de su especie.
Sus experiencias son una muestra de la realidad de este tipo de explotación, caracterizada por el confinamiento prolongado, las dietas deficientes, la falta de enriquecimiento y el sufrimiento físico y psicológico.
Aunque el uso de monos como «bailarines» cada vez es más residual, «los macacos siguen siendo ampliamente explotados para el turismo«, expresa el doctor Jan Schmidt-Burbach, director de Investigación de Vida Silvestre y Experiencia Veterinaria en World Animal Protection.


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