Al grito de «nunca más», activistas pidieron que se apliquen en los refugios protocolos diferentes a los de las granjas
Miles de personas se manifestaron ayer en Milán (Italia) en rechazo a la matanza de los cerdos del santuario Cuori Liberi, ordenada por las autoridades como respuesta a los brotes de peste porcina africana que afectan a la región de Lombardía y que tuvo lugar el pasado 20 de septiembre, un día que quedará marcado en la historia del movimiento por los derechos de los animales. Los manifestantes llegaron desde diferentes puntos de Italia, pero también de otros países como Alemania, Francia, Bélgica o Suiza.
Los gritos de los activistas resonaron con fuerza en las principales calles de la ciudad italiana, con pancartas con los nombres de los cerdos asesinados o frases como «animales libres, no jamones», «habéis matado a nuestros hijos» y «nunca más». Los activistas piden a las autoridades que no se apliquen a los santuarios los mismos protocolos que a las granjas ante brotes de enfermedades, ya que sus animales no están destinados al consumo ni van a ser comercializados. También protestaron contra la acción violenta de la policía el pasado 20 de septiembre en el santuario Cuori Liberi.
La movilización fue convocada en Milán porque esta ciudad es la capital de Lombardía, cuyo gobierno regional fue el que dio la orden de matar a todos los cerdos de la zona, independientemente de que estos vivieran en granjas o en refugios como Cuori Liberi. Dentro del santuario había animales enfermos que se habían recuperado y otros que nunca contrajeron la peste porcina, según informan medios locales. Las autoridades se negaron a hacerles las pruebas para comprobar si eran portadores de la enfermedad y a aplicar protocolos no letales, como cuarentenas y tratamiento veterinario.
En tan solo diez días, Lombardía ha matado a unos 40000 cerdos, la mayoría en granjas, y el gobierno regional se ha comprometido a indemnizar a los ganaderos con 19 millones de euros.
A la manifestación acudieron miembros de otros santuarios y de diferentes organizaciones animalistas, que aprovecharon para lanzar un mensaje contra otras medidas políticas que se están tomando en Italia contra los animales, especialmente contra los que viven en estado salvaje, como el permiso de cazar especies protegidas o autorizar la caza para menores de 16 años. «Somos gente de paz, pero nos obligan a levantar barricadas y lo haremos, tanto en los santuarios como en los bosques», expresaba Massimo Manni, del santuario Capra Libera Tutti, ubicado cerca de Roma.


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