Indignación tras la muerte del gorila Oscar, cautivo en el zoo de San Francisco

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El primate falleció mientras se recuperaba de la anestesia después de una operación

El colectivo animalista estadounidense está consternado por la muerte de Oscar Jonesy, un gorila de espalda plateada cautivo en el zoo de San Francisco cuyo fallecimiento se ha producido cuando se recuperaba de la anestesia tras una intervención quirúrgica. Los esfuerzos de reanimación no dieron resultado. Tenía 43 años. El animal era conocido por su triste y penetrante mirada, que había conmovido a miles de visitantes y concienciado sobre el sufrimiento inherente a la cautividad.

La organización In Defense of Animals ha mostrado su indignación por el suceso y ha pedido una reflexión sobre las condiciones de los animales en los zoológicos, y en concreto, sobre el futuro del zoo de San Francisco. Y es que esta ha sido la última de una serie de muertes de animales y fallos de seguridad del zoológico.

En 2020, una gorila llamada Zura, de 39 años, murió prematuramente. En 2014, otro gorila llamado Kabibe falleció aplastado por una puerta. En 2023, un joven pingüino de nombre Handy Harry tuvo un desenlace similar; y un oso pardo se escapó y persiguió a un trabajador del zoo.

Otros trabajadores han abandonado su puesto manifestando la negligencia de la dirección hacia la seguridad de los animales y de los empleados. También han citado un ambiente de trabajo tóxico. Estas preocupaciones se han visto reforzadas por un informe de la Comisión de Animales de la ciudad, que concluyó que el zoo pone en peligro a los animales y la seguridad pública.

«La trágica muerte de Oscar es un recordatorio devastador de los altos riesgos asociados a la anestesia en grandes simios. También pone de relieve un problema profundo: la dirección del zoo de San Francisco ha fracasado sistemáticamente en el cuidado de los animales. El zoológico no es un refugio seguro para los animales», apunta Justin Barker, de SF Zoo Watch.

Los animalistas también piden la dimisión de la directora ejecutiva del zoo, Tanya Peterson, que mantiene las instalaciones del zoológico «extremadamente anticuadas» e «inseguras para los visitantes y los animales». Además, critican el proyecto de adquisición de osos pandas por parte del zoo, en el que piensan invertir 70 millones de dólares, con el apoyo del Gobierno chino y su programa de «conservación» de esta especie. Sin embargo, una serie de investigaciones de The New York Times ha revelado que dicho programa daña a más pandas de los que salva, ya que ha sacado de su hábitat a más osos de los que han sido liberados y extrae fondos para proyectos de infraestructuras totalmente a ajenos a la conservación de estos animales.

En última instancia, los defensores de los animales piden la reconversión del zoológico en un «ecoparque alineado con los esfuerzos de conservación modernos y los valores progresistas de San Francisco» para que «ningún animal más sufra bajo la actual mala gestión».

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