El comercio de aceite, aletas y carne de estos animales es la causa principal del declive de sus poblaciones
Cada año mueren menos de diez personas por ataques de tiburones, cuya probabilidad es mínima. A pesar de que hay quienes piensan en los tiburones como una amenaza para los humanos, lo cierto es que la realidad dista mucho de la imagen que el cine nos ha transmitido de estos animales, pues somos los seres humanos quienes estamos acabando con los tiburones.
Los humanos acaban con la vida de unos 100 millones de tiburones al año, según el Fondo Internacional para el Bienestar Animal.
Uno de los motivos es la obtención de aletas de tiburón, a través del finning, una práctica por la que estos animales son capturados para después cortarles sus aletas y devolverlos al mar, donde mueren desangrados. Con ellas, se elabora la típica sopa de aleta de tiburón asiática, si bien la mitad del comercio de estas aletas procede de Europa. España, Portugal, Países Bajos, Italia o Francia son algunos de los países que participan en este mercado. Entre 2003 y 2020, España exportó 51795 toneladas de aletas de tiburón a Hong Kong, Singapur y Taiwán.
Otra amenaza para los tiburones es la obtención de aceite del hígado de estos animales, así como la de su carne, considerada un manjar en La India, Japón o Islandia. De igual manera, los tiburones se ven amenazados por capturas accidentales en la pesca.
Según Greenpeace, las poblaciones de tiburones han disminuido un 70% en los últimos cinco años, y una de las causas es la sobrepesca, en la que participan numerosos países del mundo. La organización señala la necesidad de aplicar normas más estrictas sobre la importación y comercio de productos derivados del tiburón, así como crear una red de santuarios en todo el mundo para protegerlos.
Estos animales son sumamente importante para la salud de los océanos y el mantenimiento de los ecosistemas marinos. Científicos ya han alertado de las repercusiones negativas que tiene la eliminación de estos depredadores.
Iniciativas como ReShark pretenden recuperar las poblaciones de tiburones y rayas en todo el mundo, en un intento de combatir los efectos perjudiciales de la actividad humana sobre estos animales y educar a la población sobre la importancia de estos animales.
Fuente: VegNews.


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