El consumo de queso en vegetarianos suele superar a la ingesta de este producto en otros grupos dietéticos
Un estudio de la Universidad de Stirling (Escocia) concluye que las personas vegetarianas se sienten menos culpables por comer queso que por consumir leche, a pesar de que la procedencia de ambos productos es la misma. La investigación, publicada en la revista Appetite, tenía como objetivo explorar cómo los vegetarianos justifican su consumo de productos de origen animal no cárnicos.
Los autores plantearon la idea de «la paradoja del queso», es decir, el malestar psicológico asociado a querer a los animales y pagar por su explotación, basándose en publicaciones anteriores que destacan la existencia de una «paradoja de la carne» similar entre quienes la consumen.
Muchas personas vegetarianas se abstienen de comer carne por cuestiones éticas. Sin embargo, los autores sostienen que la industria láctea o la del huevo son aún más crueles con los animales que la cárnica, pero los vegetarianos tienden a obtener más calorías del queso, los huevos o el yogur que cualquier otro grupo dietético, y comen casi el doble de queso que los consumidores de carne.
El estudio contó con la participación de doce personas vegetarianas, quienes aseguraron, en su mayoría, tener más ideas negativas sobre la leche que sobre el queso. Diez de ellos tenían una «fuerte aversión» a tomar leche que no sentían con otros productos de origen animal no cárnicos, y pese a que el queso se elabora a partir de la leche, era el alimento al que más apego tenían los entrevistados por su sabor y sobre el cual tenían mayoritariamente percepciones positivas.
Los participantes hicieron declaraciones como: «Para mí hay algo en el queso que me hace sentir un poco menos de asco que con la leche», «siento que la leche es más un ejemplo de esa industria y del tipo de brutalidad a la que se enfrentan las vacas en las granjas industriales«.
Los autores sostienen que existe una disociación entre las personas vegetarianas que implica que acepten el queso pero no la leche, al tratarse de un producto más procesado y que recuerda menos a su origen animal. También apuntan al auge de las alternativas vegetales a la leche, que gozan de mayor aceptación entre los consumidores que las alternativas al queso, lo cual facilita el abandono de la leche.
Desde el punto de vista ético, producir queso es igual de cuestionable que producir leche, pues el primero es un producto derivado de la segunda, e incluso podría decirse que conlleva una mayor explotación, ya que se necesitan unos diez litros de leche para producir un kilo de queso.
Fuente: Plant Based News.


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