A la pérdida de población de las especies se ha unido la sequía
La organización SEO/BirdLife ha pedido a las comunidades autónomas que prohíban la caza de aves en declive durante el período de la media veda, que dio comienzo el pasado 15 de agosto y se prolongará a finales de septiembre. Estas aves, al igual que otras especies, están sufriendo las consecuencias de la sequía, lo que se une a la pérdida de poblaciones.
Particularmente, dos de las aves más afectadas por el declive en su población y por la caza son la tórtola o la codorniz. Según los cazadores, quienes se posicionan como «los únicos interesados» en la conservación de las especies, el estado de estas es bueno.
La codorniz común ha perdido a más del 50% de sus ejemplares en las últimas décadas y se ha catalogado como una especie en peligro. Por su parte, la Unión Europea ha recomendado mayor protección para la tórtola en los países miembro. En 2019, la Comisión Europea abrió un proceso de infracción contra España por permitir su caza y desproteger su hábitat.
La sequía provoca que los animales puedan concentrarse en determinados lugares y que sus defensas estén debilitadas, lo que es una buena noticia para los cazadores, pero puede ser letal para la especie. En el caso de la codorniz, la hibridación de individuos procedentes de granjas se suma a la lista de dificultades que atraviesa este ave.


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