Una de las amenazas a las que se enfrentan es la pesca
La Unión Europea y 67 países han firmado el Tratado de Alta Mar en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, por el que se comprometen con la restauración y conservación de los océanos, dañados por actividades humanas como la industria pesquera.
Las principales organizaciones ecologistas han aplaudido el acuerdo alcanzado, «en busca de un futuro en positivo para la naturaleza«, tal como señala WWF, aunque esta organización recuerda que «todavía queda mucho por hacer antes de que pueda comenzar el verdadero trabajo de implementación.
El acuerdo, que se ha hecho esperar más de 20 años, establece diferentes mecanismos para la conservación de la biodiversidad marina en los dos tercios oceánicos que traspasan las jurisdicciones nacionales. El objetivo es mantener al menos el 30% de los océanos y garantizar la restauración del mismo porcentaje de zonas degradadas de estos ecosistemas para el 2030.
La firma del tratado permitirá designar áreas marinas protegidas en alta mar y evaluaciones del impacto ambiental que provoca el transporte marítimo, la pesca o la explotación de recursos. También garantiza una mayor cooperación entre países.
Según Greenpeace, el Tratado de Alta Mar es una «poderosa herramienta que puede utilizarse para crear vastos santuarios oceánicos donde la vida marina pueda recuperarse y prosperar». La organización recuerda que los océanos «son vitales para todos los seres vivos de la Tierra, y las amenazas a las que se enfrentan aumentan cada día«. Entre estas amenazas se encuentra la actividad pesquera en alta mar, que ha aumentado casi un 10% desde el 2018.
Greepeace califica de «alarmante» que la pesca haya aumentado en zonas destinadas a la protección.


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