La pesca, la contaminación y el cambio climático son las principales amenazas a las que se enfrentan
Once países asiáticos y sudamericanos firmaron el pasado mes de octubre en Bogotá un acuerdo histórico para salvar a únicas seis especies de delfines de río existentes en todo el mundo, en peligro de extinción. Los países firmantes de esta Declaración Global para los Delfines de Rio se comprometen a establecer acciones urgentes como el control de la pesca y la erradicación de las redes de enmalle, una mayor investigación, la mejora de áreas protegidas o la disminución de la contaminación, con el objetivo de aumentar el tamaño de las poblaciones más vulnerables. Estos estados son Bangladesh, Bolivia, Brasil, Camboya, China, Colombia, Ecuador, India, Indonesia, Myanmar, Nepal, Pakistán, Perú y Venezuela.
Las medidas no solo serán favorables para la conservación de estas especies, sino también para mejorar la salud de los grandes ríos del planeta, como el Amazonas, el Orinoco, el Ganges, el Indo o el Mekong, entre otros, lo que a su vez repercute en las comunidades y economías locales y el mantenimiento de ecosistemas críticos, tal como apunta WWF.
Una de las especies de delfines de río, el baiji chino del rio Yangtsé fue visto por última vez en 2007 y se considera extinta. En Latinoamérica, son tres las que aún sobreviven: el tucuxi, la franciscana o delfín del Plata y el boto o delfín rosado de los ríos Amazonas y Orinoco, el más grande del mundo.
Los delfines de río son muy vulnerables al cambio climático y a la actividad humana. Son considerados los «termómetros» de la salud de los ríos, y en los últimos años se han convertido en embajadores de su conservación. Su desaparición es un aviso del mal estado del agua dulce, por lo que salvar a los delfines significa conservar los ríos.
Amenazas
Además del calentamiento global, los delfines de rio se enfrentan a peligros como la pesca, las presas hidroeléctricas; la contaminación de la agricultura, la industria o la minería; la sequía y la pérdida de su hábitat. Desde los años 80, las poblaciones se han reducido en más del 70%.
En septiembre, 150 delfines morían en Brasil a causa de la sequía en el rio Amazonas. Se estima que el 10% murieron en tan solo una semana.
Por el contrario, en China ha aumentado en un 23% en los últimos cinco años la población de
marsopas sin aletas del Yangtze, tras haberse aplicado medidas de protección. Pese a ello, solo quedan unos 1200 ejemplares de esta especie.
En el rio Indo, la población de defines casi se ha duplicado en los últimos 20 años, gracias al trabajo del Gobierno, las comunidades y las ONG, aunque solo sobreviven unos 2000 individuos. Organizaciones trabajan en la zuma para liberar a delfines atrapados en artes de pesca y en canales de riego.
En Indonesia, las redes de enmalle son la principal amenaza para los últimos 80 delfines de riu que habitan en el Mahakam.


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