Los productos de esta ganadería cuentan con la calificación de «bienestar animal»
Animales muertos abandonados a la intemperie, vacas golpeadas repetidamente durante el ordeño o terneros separados de sus madres sin haber pasado doce horas desde su nacimiento y trasladados a corrales fríos. Son algunas de las prácticas que ha descubierto la organización Viva! durante una investigación en una granja láctea del oeste de Gales. Los activistas señalan los malos tratos «extremos» y «horribles abusos» con los que se encontraron durante sus visitas, entre febrero y junio de este año.
La granja investigada abastece a varias marcas de las más conocidas de Gran Bretaña. Actualmente, está siendo investigada por las autoridades locales.
Los investigadores llegaron a grabar cómo una vaca recibió más de 55 golpes en siete minutos. Otros trabajadores propinaron a los animales empujones y patadas o les retorcieron el rabo. Un ternero fue arrancado de su madre con una cuerda durante su nacimiento.
Muchas de las vacas de la granja estaban cojas, una afección que padecen alrededor del 30% de las vacas en granjas lácteas de Reino Unido, que puede ser causada por lesiones, por recortes incorrectos en las pezuñas, enfermedades o lo que es más común, por permanecer de pie sobre superficies duras durante largos períodos de tiempo mientras son ordeñadas. Uno de los animales filmado por Viva! estaba tan cojo que caminaba solo con tres patas.
Los activistas descubrieron que las vacas que morían eran arrojadas al exterior, donde los animales salvajes se alimentaban de ellas, a pesar de ser una práctica contraria a la normativa, puesto que los animales que mueren dentro de granjas deben ser recogidos, identificados y trasportados en el menor tiempo posible para evitar que los demás animales de la instalación o los que viven en estado salvaje puedan acceder al cadáver, lo que podría suponer un problema de salud pública por el riesgo de zoonosis.
La granja en cuestión cuenta con la calificación «Red Tractor», utilizada en Reino Unido para los productos procedentes de ganaderías que cumplen «normas rigurosas de bienestar animal«.
El pasado mes de marzo, otra investigación de Animal Justice Project se encontraron con abusos similares en una granja de cerdos que cuenta con la misma calificación.


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