El plomo acaba con la vida de aves y otros animales días después de su ingesta
Más de 3’5 millones de perdigones de plomo de caza(350 kilos) han sido retirados de la duna del Cerro de los Ánsares, en el Parque Nacional de Doñana, desde 1999 y dentro del Programa de Voluntariado de Parques Nacionales en el que han participado cientos de personas desde su comienzo y asociaciones, tal como informa SEO/Birdlife. En la última edición se han unido 30 personas voluntarias.
La presencia de perdigones de plomo supone un riesgo de intoxicación y muerte para numerosas especies que los ingieren. La actividad de voluntariado se dirige a la eliminación de aquellos restos de caza que se localizan en las áreas más frecuentadas por aves como los ánsares comunes.
La caza está prohibida en Doñana desde julio de 1983, pero los restos de esta actividad todavía contaminan el entorno siguen matando a los animales. En invierno, es común observar enormes bandos de gansos que vuelan al Cerro de los Ánsares y picotean la arena en la que se encuentran los restos de perdigones. Hasta 1983, los cazadores esperaban a cada grupo de aves escondidos para dispararles y acababan con la vida de cientos de ellos durante los amaneceres del invierno.
Se estima que todavía permanecen en la arena entre dos y seis toneladas de perdigones de plomo. Este elemento se deposita poco a poco en el torrente sanguíneo de las aves y afecta a su sistema nervioso, riñón e hígado hasta finalmente provocarles la muerte varios días después de la ingesta. Si estos animales son devorados por depredadores, el plomo pasa a estos últimos.
A principios de este año, la Unión Europea prohibió el uso de munición de plomo en los humedales, ante el serio problema de contaminación y peligro para la biodiversidad que supone. Se estima que entre 4000 y 5000 toneladas de plomo acaban en entornos naturales cada año en la Unión Europea, y que esto genera la muerte de más de un millón de aves acuáticas.


Deja un comentario