Algunos expertos no creían que el virus pudiera llegar a una zona tan remota
PETA (People for the Ethical Treatment of Animals) ha inaugurado en Sidney (Australia) un cartel publicitario que obliga a los transeúntes a enfrentarse a las consecuencias de sus elecciones alimentarias, a través de la imagen de un pingüino que escapa de un tenedor para lanzar el mensaje de que «las granjas industriales son incubadoras de enfermedades mortales que están matando a las aves silvestres«. Se trata de una referencia a la gripe aviar, enfermedad que se ha detectado recientemente en la Antártida, algo impensable hasta hace poco para algunos expertos.
Las skúas pardas, unas aves migratorias, fueron las primeras en dar positivo en gripe aviar en el continente helado. Se cree que llevaron el virus desde Sudamérica. Según los científicos, esto podría provocar un fracaso reproductivo catastrófico y afectar a poblaciones aisladas de aves como los pingüinos que nunca habían estado expuestas al virus.
El trasfondo del mensaje de PETA es claro: salvar a los pingüinos es posible si dejamos de consumir carne de pollo o huevos, puesto que las granjas de aves son el principal foco de transmisión de la gripe aviar, que ya es una amenaza para la fauna salvaje.

Fuente: Plant Based News.


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