El virus ha afectado gravemente a las skuas, unas aves similares a las gaviotas
Una expedición científica internacional en la que participan dos investigadores españoles del CISC ha advertido de la existencia de un brote letal de gripe aviar que se ha extendido a lo largo de la Antártida, y que podría suponer un grave peligro para la fauna de la zona.
Ya en febrero, los científicos confirmaron la presencia del virus de la gripe aviar de alta patogenicidad en restos de skuas muertas, unas aves similares a las gaviotas. Entre otras partes de su organismo, el patógeno se halló en el cerebro, lo que indica un neurotropismo derivado de las infecciones por gripe aviar en esta especie. La alta mortalidad podría tener consecuencias a largo plazo para su conservación.
Posteriormente, los investigadores tomaron muestras de individuos enfermos y de otros aparentemente sanos, también del aire y del agua, y concluyeron que el virus está presente en Bahía Esperanza y las islas Devil, Paulet y Beak. En esta última se contabilizaron 80 skuas vivas y se hallaron más de 50 muertas, de las que se analizaron diez y todas ellas dieron positivo.
Además de skuas, la especie más gravemente amenazada por el virus, los investigadores encontraron unos 500 pingüinos muertos en Isla Heroína, y sospechan que este hecho está relacionado con la gripe aviar, que ya ha sido detectada anteriormente en esta especie. Las pruebas determinarán en los próximos meses si esto es así.
La gripe aviar amenaza también al resto de las especies de fauna de la Antártida, muchas de ellas ya en peligro.


Deja un comentario