Ninguna fuente oficial ha confirmado las cifras, puesto que solo se contabilizan humanos
A las diez víctimas mortales humanas del incendio en el edificio del valenciano barrio de Campanar se suman más de 80 animales que habrían fallecido como consecuencia del trágico suceso. En concreto, se trataría de 48 perros y 36 gatos, además de un número indeterminado de aves y probablemente otros animales considerados de compañía, como peces o individuos de otras especies.
A falta de fuentes oficiales que confirmen esta información, los datos se han difundido a través de las redes sociales y han sido publicados en algunos medios de comunicación.
Realmente, es muy difícil confirmar las cifras, puesto que en este tipo de hechos solo suelen contabilizarse las víctimas humanas, e incluso en muchas ocasiones se da más importancia a las pérdidas materiales que a las de animales considerados de compañía que son parte de la familia de los afectados.
Los animales habrían quedado atrapados entre las llamas sin poder escapar, lo que implica un terrible sufrimiento. Algunos de sus propietarios no se encontrarían en casa en el momento de los hechos, mientras que otros no habrían podido hacer nada por salvarlos. En otros casos, los propietarios sí pudieron sacar a los animales del edificio.
Inmediatamente, el Hospital Veterinario de Aúna y el Hospital Veterinario Benipeixcar se ofrecieron a prestar atención a los animales afectados sin coste y el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, ha señalado haberse «coordinado con la protectora para cuidar a cualquier animal que lo necesite». Además, la atención a los animales también estaría incluida en las ayudas que ya han sido anunciadas para los afectados.
Algunas redes sociales se han llenado de odio hacia quienes han mostrado preocupación por los animales fallecidos, alegando que se da más importancia a estos que a los humanos. Lo cierto es que las víctimas no humanas suelen ser inexistentes en los medios cuando se contabilizan las pérdidas en hechos como este, pese al valor de estas como seres sintientes.
La muerte de animales como parte de las familias se suma al dolor de los supervivientes que lo han perdido todo.


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