Los niveles de mercurio en atunes no han cambiado desde 1971, tal como muestra un estudio de la revista Environmental Science & Technology Letters para el que se han utilizada datos de casi 3000 muestras de individuos de los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.
Los autores de la investigación advierten de que se necesitan objetivos más firmes para reducir las emisiones si se quieren disminuir los niveles de mercurio (o más concretamente, metilmercurio) en los océanos, a pesar de que en los últimos años ha disminuido la contaminación por este elemento procedente de la industria en todo el mundo.
Sin embargo, este elemento se encuentra acumulado en las profundidades de los océanos, lo que explicaría la razón por la que los peces siguen estando afectados. De estas profundidades ascendería por las corrientes marinas a zonas más cercanas a la superficie, donde nadan y se alimentan los atunes.
El estudio se centró en tres especies de atún (listado, patudo y rabil) que representan el 94% de las capturas mundiales de este pez. Los autores sostienen que incluso con políticas muy restrictivas para la protección de los océanos se tardaría entre diez y 25 años en bajar los niveles de atún en las profundidades marinas, y su disminución en los peces podría tardar aún más tiempo.
El mercurio puede tener efectos negativos sobre la salud humana, sobre todo en bebés nonatos y niños. En dosis altas, afecta al sistema nervioso.
Fuente: EFE Verde.


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