El animal nunca atacó ni produjo ningún daño a personas
Un oso conocido como M90 fue abatido por los agentes forestales de la región de Trentino (Italia) el pasado 6 de febrero, siguiendo órdenes de las autoridades tras haberse denunciado que el animal había seguido a personas en tres ocasiones. Grupos animalistas trataron de impedir el fatídico final y afirmaron que el animal no suponía ningún peligro. De hecho, nunca atacó a ningún humano. Pese a ello, las autoridades lo consideraron un «peligro para la seguridad pública».
Tras la muerte de M90, activistas han protestado en la capital de la región, Trento, lamentando la rapidez con la que se produjeron los hechos y que el presidente de Trentino, Maurizio Fugatti hiciera oídos sordos a las peticiones de indulto. «M90 era un oso joven culpable de haber sido visto unas cuantas veces cerca de zonas habitadas», ha declarado el colectivo en defensa de los animales Oipa.
«Fue un acto brutal. El animal nunca había causado ningún daño, no debería haberse considerado peligroso», ha declarado a The Guardian la representante del partido Los Verdes, Lucia Coppola.
A principios de la década del 2000, se trasladó a osos pardos desde Eslovenia hasta Trentino, como consecuencia del descenso de las poblaciones italianas. Actualmente, hay aproximadamente un centenar de estos animales en la región, por lo que la decisión de las autoridades de Trentino con respecto al oso M90 es aún más cuestionable. Grupos animalistas piden que se reconsidere el trato hacia los animales salvajes considerados «peligrosos».
No es la primera vez que las autoridades de Trentino condenan a muerte a un oso. Ya lo hicieron el año pasado, cuando propusieron matar a una osa acusada de haber acabado con la vida de un senderista.
Fuente: Vegan FTA.


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