Aunque suelen estar pensadas para roedores, este método puede acabar con la vida de animales de otras especies, siempre de forma agónica
Escocia ha aprobado un proyecto de ley que prohíbe la compra y el uso de trampas de pegamento para animales, tras una campaña de PETA que recibió el apoyo de más de 35000 personas.
Este tipo de trampas atrapan y matan a animales de diversas especies, como ratas y ratones, aves, ranas, erizos e incluso gatos, de manera indiscriminada, que acaban muriendo de hambre, deshidratación, asfixia tras quedar su nariz o boca pegadas o desangrados después de automutilarse para tratar de liberarse de ellas. Su agonía puede prolongarse durante días.
La normativa también prohíbe el uso de lazos e introduce limitaciones sobre el uso de otras tramas, así como un sistema de licencias concreto para la caza de urogallos.
Inglaterra y Gales también han prohibido las trampas de pegamento. Gales también ha puesto fin a los lazos, convirtiéndose en el primer país de Reino Unido en tomar esta medida. En Inglaterra, las trampas de pegamento se prohibieron en 2022, pero la ley no entrará en vigor hasta este 2024.
Las trampas de pegamento son uno de los métodos de control de roedores más crueles, pero también pueden quedar atrapados en ellas muchos otros animales.


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