Que las aves no sean criadas en jaulas no significa que la producción de huevos esté libre de maltrato
La organización Animal Justice Project ha investigado varias granjas de producción de huevos sin jaulas en Reino Unido, todas ellas con certificados de bienestar animal como el de la RSPCA (Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales) y proveedoras de los principales supermercados, que venden los huevos como «camperos«.
Los activistas se encontraron con decenas de miles de gallinas hacinadas en oscuras instalaciones y obligadas a vivir rodeadas de cadáveres de otras aves. Estas presentaban calvas y lesiones y muchas no podían acceder a la comida y al agua debido a las condiciones de hacinamiento.
Muchas de las gallinas ni siquiera tenían la posibilidad de acceder al exterior, lo que va en contra de las directrices de la RSPCA. De hecho, las imágenes obtenidas por drones revelan que no se dejó a las aves salir ninguno de los días en que se filmaron.
Esto es «un duro recordatorio de que las etiquetas pueden ser engañosas y detrás de la fachada de ‘libre de jaulas’ se esconde un mundo de sufrimiento para millones de gallinas», ha expresado la activista Tayana Simons.
Otro de los certificados con los que cuentan las granjas investigadas es el de Free Range, aquel que se da a los huevos procedentes de gallinas que supuestamente tienen acceso al exterior en Reino Unido. Estos productos representan alrededor del 60% de los huevos que se comercializan en el país y buena parte de los establecimientos ya no venden huevos procedentes de jaulas. Muchos consumidores están dispuestos a pagar más por estos productos pensando que las gallinas reciben un buen trato, una idea apoyada por el marketing de las propias granjas, con anuncios que muestran a las aves en campos extensos y respirando aire fresco.
Tanto las gallinas «camperas» como las que se crían en jaulas son aves seleccionadas genéticamente para producir el mayor número posible de huevos que haga rentable su explotación, lo que les puede generar dolorosas enfermedades.
Legalmente, la etiqueta «campera» solo significa que las gallinas deben tener acceso al exterior durante una parte del día, que pueden ser unas pocas horas. La realidad es que las aves suelen pasar la mayor parte de su vida hacinadas en el interior de instalaciones en las que apenas pueden moverse.
Fuente: Plant Based News.


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