Un estudio ha documentado el primer caso de alimentación nocturna de esta especie en esta zona
Investigadores italianos han documentado el primer caso de buitres leonados alimentándose por la noche en los Apeninos. A nivel mundial, la primera vez que se descubrió este hábito en la especie fue en la Cordillera Cantábrica en 2018. La modificación de la conducta alimentaria de estas aves se debe a la afluencia de turistas en verano en alta montaña, que ocasionan molestias a los animales.
Los buitres leonados son carroñeros de hábitos diurnos, por lo que no es difícil observarlos volando en busca de alimento. Los nuevos hallazgos han sido publicados en la revista Ardeola, y proceden de un seguimiento del cadáver de un caballo durante 84 horas, a unos 300 metros de distancia, con dispositivos ópticos de gran aumento y desde una posiciñon camuflada.
El estudio no solo observó la alimentación nocturna de los buitres, sino diversas interacciones con otros carroñeros, como lobos y perros. También registraron cómo ambos cánidos ahuyentaron a los buitres, si bien los perros parecían asustar más a estas aves, probablemente por su comportamiento o porque los buitres los asocian con la presencia humana.
Por el día, los buitres tienen mayores ventajas de vuelo y menor competencia con mamíferos carnívoros que son de hábitos nocturnos o crepusculares. Por ello, los investigadores explican el cambio de comportamiento de las aves porque por la noche disminuye su competencia con otros individuos de la misma especie, pero sobre todo, porque la presencia humana diurna las ahuyenta.
Los autores señalan esta situación como ejemplo del efecto de actividades como el excursionismo o el senderismo en la naturaleza en el comportamiento de los animales salvajes.
Para los buitres, alimentarse por la noche puede suponer un mayor peligro para su supervivencia. No solo les cuesta más moverse y sobrevolar las montañas o montes, sino que no disponen de la ventaja de las corrientes de aire ascendentes. También se enfrentan a mayores riesgos de depredación por parte de otros animales.
Los investigadores reportaron hasta una docena de intentos de alimentación, no todos ellos exitosos, y diez interacciones con excursionistas, lobos o perros. También registraron grupos menos numerosos de buitres leonados durante la noche. Sin embargo, encontraron que por el día, humanos y perros interrumpieron buena parte de los intentos de alimentación de estas aves. Solo en el 20% de las interacciones consiguieron alimentarse, mientras que el porcentaje ascendió al 60% por la noche.


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