Las plazas se reconvertirán en espacios culturales y no se celebrarán más eventos taurinos a partir de 2027
El Congreso de Colombia ha aprobado este martes la prohibición de las corridas de toros, tras semanas de aplazamientos de los debates en los que se iba a votar la propuesta, que finalmente ha salido adelante con 93 votos a favor y dos en contra. Ahora el proyecto pasará a una conciliación entre el texto aprobado en la Cámara de Representantes y el que definió previamente el Senado. Después será sancionado por el presidente, Gustavo Petro, quien siempre se ha mostrado favorable a la prohibición de los espectáculos taurinos.
El presidente no ha tardado en manifestarse públicamente: «Felicitaciones a quienes por fin lograron que la muerte no sea un espectáculo. Quienes se divierten con la muerte de los animales terminarán divirtiéndose con la muerte de seres humanos», han sido sus palabras. Mientras era alcalde de Bogotá en 2012, Petro ya impidió el uso de espacios públicos para festejos taurinos.
Por su parte, el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, ha calificado la aprobación del fin de las corridas de toros como «un salto a la modernidad«, y ha defendido el respeto a los animales como seres sintientes.
El fin de las corridas de toros en Colombia será una realidad tres años después de la aprobación de la ley, en 2027. Previsiblemente, esta pasará el proceso de conciliación, ya que es muy inusual que una norma se caiga tras haber superado todos los pasos anteriores.
El período de tres años hasta la prohibición definitiva pretende dejar un tiempo de transición para la reconversión de las plazas del toros del país, que pasarán a albergar otros eventos culturales, como conciertos, obras de teatro, ferias o campeonatos de ajedrez, un proceso que será apoyado por el Gobierno. El objetivo es dar lugar a «una transformación cultural que se fundamente en el reconocimiento y respeto por la vida animal, y que contribuya al logro de la paz total», ha defendido la representante de Alianza Verde, Alejandra García.
El debate sobre la prohibición de las corridas de toros en la Cámara de Representantes se ha hecho esperar, y se ha producido tras una serie de obstáculos al avance de la propuesta en los últimos meses. Durante el debate, se han hecho llamamientos a los taurinos para que participen en la reconversión de las plazas de toros en espacios culturales, así como a los ayuntamientos de las principales ciudades en las que se organizan espectáculos taurinos tan solo unos días al año, que ahora tienen una oportunidad de abrir sus cosos a toda una serie de eventos sin maltrato animal.
Sin embargo, la iniciativa también ha contado con detractores, sobre todo políticos vinculados a la derecha y a la oposición que han defendido la tauromaquia por los supuestos empleos que genera. Varios representantes, sobre todo del Centro Democrático y Cambio Radical, se retiraron de la cámara para no votar la propuesta, e incluso se presentaron proyectos alternativos para la regulación de las corridas de toros sin prohibirlas.
«La tortura no se regula, sino que se prohíbe», fueron las palabras de otros de los defensores del proyecto, Juan Carlos Losada, del Partido Liberal, que también defendió la imagen de Colombia como ejemplo para el mundo, una idea que se repitió en otras ocasiones a lo largo del debate.
Además de las corridas de toros, el proyecto prohíbe otros espectáculos crueles como las becerradas o los rejoneos.
El movimiento antitaurino internacional ha aplaudido a Colombia por la aprobación de esta ley y espera que otros países tomen ejemplo. La tauromaquia sigue siendo legal en España, Francia, Portugal, Ecuador, México, Perú y Venezuela.


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