El sector taurino dispondrá de un período de transición de tres años para reconvertirse | Se pone fin también a las peleas de gallos
La Corte Constitucional de Colombia ha ratificado la prohibición de las corridas de toros, y no solo eso, sino que también ha añadido a la legislación aprobada en julio de 2024 la prohibición de las peleas de gallos en el país, así como de las corralejas, rejoneos, novilladas, becerradas y tientas.
La decisión del alto tribunal responde a una demanda taurina que solicitaba tumbar la ley que prohibió estos espectáculos por presuntas irregularidades fiscales. Lejos de admitir la petición taurina, la Corte Constitucional ha ampliado la legislación inicial para incluir la prohibición de otras formas de maltrato animal.
El fallo establece que la cultura y la tradición no pueden implicar crueldad, y decreta un período de transición de tres años para reconvertir la actividad taurina hacia otros empleos. Sin embargo, en esta etapa transitoria solo se autorizarán espectáculos crueles en ciudades o municipios donde exista una tradición ininterrumpida y estén reconocidos como «tradición».
Colombia se une, de esta forma, a Costa Rica, Argentina o Ciudad de México, que también han dicho adiós a la violencia de la tauromaquia.
«Esta decisión envía un mensaje contundente a América Latina, España y al mundo: es posible dejar atrás prácticas que normalizan el sufrimiento y avanzar hacia una relación más respetuosa y compasiva con los animales», apunta Roberto Vieto, asesor de Bienestar Animal de World Animal Protection.
La organización, sin embargo, recuerda que todavía perviven otras formas de explotación bajo el amparo de la tradición en Latinoamérica o España. En algunos países o regiones, las peleas de gallos siguen siendo legales, se utilizan burros y caballos en cabalgatas y fiestas patronales y siguen manteniéndose festejos taurinos sin muerte del animal en público que no por ello están exentos de maltrato.


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