Podrían extinguirse en apenas 30 años
La población de orangutanes se ha reducido en un tercio en el último siglo. De los 300000 primates de estas especies que se contabilizaban en las selvas del sudeste asiático hace 100 años, hoy apenas sobreviven algo más de 100000. Las causas principales de esta drástica disminución obedecen a la actividad humana, fundamentalmente a la deforestación para la obtención de madera, cultivos de soja para la ganadería y aceite de palma. Vinculado a este factor se encuentran los incendios, aunque también amenazan a los orangutanes el mascotismo, la caza furtiva y su venta a zoológicos y laboratorios.
El orangután, con el que compartimos más del 96% de los genes, es el único de los grandes simios que habita en las selvas tropicales, concretamente en Borneo y Sumatra. WWF alerta de que podrían extinguirse en tan solo tres décadas si no se toman medidas para garantizar su protección.
Los orangutanes pasan la mitad de su día recolectando alimentos y comiéndoselos. Siguen una dieta vegetariana y frugívora, en la que se incluyen hasta 400 tipos de frutos, cortezas, flores y hojas. Ocasionalmente, también ingieren insectos. Su papel es fundamental en la selva tropical, sobre todo para la dispersión de semillas, por lo que son considerados «jardineros del bosque». Por tanto, su desaparición supone un grave riesgo para estos ecosistemas, que a su vez cada vez son más degradados por la actividad humana, lo que afecta directamente a los orangutanes y los aísla.
Además, la deforestación que destruye estos ecosistemas es responsable del 11% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales y de la pérdida de diez millones de hectáreas de bosque al año.
«En peligro crítico»
Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), tres especies de orangutanes se encuentran «en peligro crítico»: el orangután de Borneo, con 104700 individuos; el de Sumatra, con 13800; y los tapanulis, con 800 primates en los bosques de Batang Toru (Indonesia). Las hembras, además, solo tienen una cría cada tres o cinco años, una baja tasa reproductiva que dificulta la conservación de estas especies.
La organización WWF ha trabajado en la restauración y protección de las selvas tropicales donde habitan los orangutanes en los últimos 50 años, a través de la creación de corredores ecológicos que permitan conectar poblaciones aisladas. También alertan de la amenaza del comercio ilegal y piden que se fomente el turismo responsable y la creación de áreas protegidas, centros de rehabilitación y refugios donde puedan sobrevivir orangutanes incautados o crías huérfanas.


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