Se ha documentado el sufrimiento de los caballos en hasta seis equipos, antes y durante las pruebas
Este 11 de agosto han finalizado los Juegos Olímpicos de París 2024. Una vez más, la hípica no ha ocupado la atención como deporte, pero sí por diversos casos de maltrato animal. Además de la presencia de varios jinetes acusados de ello, la Federación Ecuestre Internacional, organismo responsable de velar por el cumplimiento de las pruebas ecuestres, ha reconocido que había caballos con la lengua azul, resultado de la falta de circulación sanguínea causada por ser sometidos a la participación en pruebas deportivas.
Pese a tratarse de una infracción considerada grave, la Federación se ha negado a tomar medidas, lo cual ha justificado con la excusa de que las fotos tomadas a caballos con la lengua azul solo muestran un momento y no es posible averiguar si la situación fue prolongada en el tiempo, lo que no permite sancionar a los jinetes. Entidades animalistas, sin embargo, abogar por imponer dichas sanciones, ya que las infracciones han existido independientemente del tiempo de sufrimiento de los animales.
Según PETA, para ocultar la lengua azul se utilizó durante el evento azúcar, que disimulaba el color y lo transformaba en blanco. También se les apretaron las muserolas para evitar que abrieran la boca. Los jinetes «infringen deliberadamente las normas, hieren a los caballos e intentan ocultarlo», ha declarado la organización en defensa de los animales, que insta a sacar la hípica de los Juegos Olímpicos por no aplicarse «una normativa clara y seria«.
Durante todo el evento, se han documentado casos de maltrato a los caballos en hasta seis equipos diferentes. Los animalistas se han preguntado «qué hacían los jueces mirando sus teléfonos móviles».
En el equipo de Dinamarca, un medio de comunicación tomó unas impactantes imágenes de caballos con la lengua azul, entre otros signos de dolor. Se ha acusado de maltrato a las jinetes Nanna Skodborg Merrald, Nadja Aabo Sloth y Cathrine Laudrup-Dufour.
Del equipo estadounidense, el jinete Marcus Orlob fue eliminado de la competición olímpica después de que su caballo Jane se encabritara, en aparente protesta por entrar a la pista, y se lesionara una pierna. Al ver que esta sangraba, los jueces impidieron a Orlob continuar y su eliminación descalificó a Estados Unidos para competir por una medalla por equipos.
Por otro lado, el jinete austriaco Max Kühner se ha visto envuelto en una denuncia por golpear las espinillas de los caballos con una barra para obligarlos a saltar más alto, una práctica conocida como barring, prohibida pero frecuente.
El brasileño Carlos Parro fue sorprendido forzando el cuello de un caballo en una posición extremadamente dolorosa y exagerada, un método de entrenamiento prohibido conocido como rollkur, que compromete la respiración del animal y puede dañar su columna vertebral o provocar problemas de salud a largo plazo.
El jinete italiano Emiliano Portale, además, fue eliminado de los Juegos Olímpicos después de que se descubriera que su caballo Future sangraba por la boca durante unos controles posteriores a las pruebas.
Del equipo de Reino Unido, la jinete Charlotte Dujardin fue descalificada antes del comienzo del evento, después de que saliera a la luz un vídeo en el que se ve azotando a un caballo.


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