Ambientalistas acusan a la industria ganadera de bloquear los intentos de conservación de la especie
Grupos animalistas y conservacionistas acusan al Gobierno de Estados Unidos y a las administraciones de algunos estados de estar acabando con la vida de lobos grises mexicanos cuando estos son encontrados en zonas más allá de su hábitat frecuente. La última víctima ha sido Asha, que no será devuelta a la naturaleza tras haber sido capturada en el norte de Nuevo México (Estados Unidos).
Asha fue capturada en diciembre de 2023, y desde entonces ha permanecido en cautividad en un centro, pero existían esperanzas de que fuera devuelta a la naturaleza junto a otro lobo llamado Arcadia.
Ambientalistas han criticado la decisión de las autoridades y han acusado a la industria ganadera de ejercer presión para bloquear los intentos de conservación del lobo en la zona. De hecho, durante los últimos años también han sido muy criticadas las decisiones estatales y federales de liberar cachorros jóvenes separados de sus padres, lo que ha dado lugar a una alta tasa desaparición de los primeros.
Asha es una loba salvaje, no ha nacido en cautividad. Ella es uno de los lobos que han sido noticia últimamente por dispersarse hacia el norte de la I-40. En 2022, otro lobo llamado Anubis fue asesinado tras dos viajes a la zona de Flagstaff (Arizona). Otro lobo ha sido capturado y se le ha colocado un collar para tratar de capturar a un segundo individuo y reubicarlos a ambos.
Los grupos conservacionistas acusan al Gobierno de restringir la recuperación del lobo gris mexicano a una porción limitada del suroeste. Los expertos están convencidos de que para su recuperación es necesaria una mayor presencia en distintas áreas. Varias zonas de Estados Unidos podrían otorgar una oportunidad a la especie para establecer nuevas poblaciones.
En todo Estados Unidos, más de 4000 lobos en libertad han sido asesinados desde 2020.
Por si la acción gubernamental en el sur no fuera suficiente, un centro que se hacía pasar por santuario de animales exóticos en el estado de Washington (Estados Unidos) ha sido acusado de matar a unos nueve lobos grises sin autorización, y la propietaria ha amenazado con «eutanasiar» al resto de los lobos cautivos debido a la falta de financiación. Las autoridades ya le han retirado el permiso para permanecer abierto al público y el centro ya no ofrece visitas ni interacciones con los animales.
Entre las infracciones de las que se ha acusado a esta especie de zoológico, llamado Predators of the Heart, se encuentran reiteradas denuncias por la fuga de varios lobos que habrían matado a animales considerados de compañía de vecinos de la zona. También se le acusa de mantener a los animales en recintos inadecuados.
Por otro lado, el centro se habría referido a algunos de sus lobos como «perros lobo» o «híbridos de lobo y perro», si bien las pruebas genéticas han mostrado que se trata de lobos grises, especie en peligro de extinción y sujeta a una protección especial.


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