los cambios exigirán una «mentalidad creativa» que dé lugar a alternativas a las actuales medidas de conservación de las especies
El hábitat compartido entre humanos y animales no humanos aumentará en casi un 57% de la superficie terrestre para 2070, según un estudio en el que han participado científicos de las universidades de Michigan, Washington y el University College de Londres. El crecimiento de las poblaciones humanas será el principal factor que contribuirá a ello, a lo que se suma la crisis climática.
Los investigadores generaron mapas y estadísticas que predicen un solapamiento de la distribución del hábitat de la especie humana y de más de 20000 vertebrados terrestres, teniendo en cuenta una amplia gama de variables en las que se incluyen predicciones sobre la respuesta de la fauna salvaje a los cambios de hábitat o del clima y proyecciones demográficas y económicas.
Los resultados muestran que las poblaciones humanas tendrán que acostumbrarse a compartir espacio con la fauna salvaje, que a su vez necesitará una mayor protección frente al aumento de las actividades humanas.
Según el estudio, se producirán incrementos sustanciales de territorios compartidos en zonas que ya cuentan con densas poblaciones humanas. Sin embargo, también se reducirá considerablemente la biodiversidad, sobre todo en zonas boscosas.
«Las especies que habitan hoy la Tierra no han evolucionado aisladas: han coevolucionado, interactuando entre sí y formando complejas redes de asociaciones ecológicas«, explica la investigadora Katarzyna Mikołajczak. «Organizadas en ecosistemas, estas redes posibilitan los procesos ecológicos de los que depende toda la vida, incluida la humana», agrega.
Los autores advierten que este solapamiento entre las poblaciones humanas y las de otros animales exigirá una «respuesta eficaz» con una mentalidad abierta y distinta a la tradicional. También señalan que serán necesarias alternativas a las actuales áreas protegidas para fauna salvaje, ya que resultarán más difíciles de gestionar con menos terreno disponible. «La planificación de la conservación tendrá que ser más creativa e integradora«, sostiene Neil Carter, autor principal de la investigación.


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