La nueva normativa ha desatado la indignación de defensores de los animales a nivel internacional
Cuatro millones de perros sin hogar que viven en las calles de diferentes puntos de Turquía podrían ser sacrificados tras la aprobación de una ley que busca eliminar todo rastro de estos animales. La medida ha desatado una oleada de protestas, tanto en Turquía como en otros países, pero también ha provocado una oleada de adopciones internacionales, tal como han corroborado algunas organizaciones protectoras de animales y han recogido varios medios de comunicación.
La nueva ley obliga al traslado de todos los perros sin hogar a refugios municipales, para lo que concede un plazo hasta 2028, algo que los propios refugios consideran imposible, tanto por la falta de espacio como por la falta de recursos.
Actualmente, Turquía cuenta con 322 refugios con capacidad para poco más de 100000 perros. Para alojar a los cuatro millones de canes en las calles, sería necesario construir al menos 10000 refugios más. La ley recientemente aprobada obliga a los ayuntamientos a destinar entre el 0,3% y el 0,5% de su presupuesto a estos refugios. Según la organización HAYTAP, el Ayuntamiento Metropolitano de Estambul debería destinar al menos un 14% de su presupuesto para alojar al medio millón de perros que habita en las calles de la periferia de la ciudad.
La activista por los derechos de los animales Nilgul Sayar ha afirmado haber enviado cientos de canes al extranjero y tener, en el momento de sus declaraciones, más de una veintena «preparados para volar» a otros países, pues tras la aprobación de la normativa muchas personas se han interesado por adoptar en Turquía. «Espero que pronto enviemos más perros», añadía Sayar.
Sin embargo, el proceso no es sencillo, ya que la preparación de la documentación y vacunas necesarias para que los animales puedan viajar a la Unión Europea puede retardar el proceso entre tres y cuatro meses y acarrear un coste de más de 1000 euros.
Dalí o Deezi son dos de los perros que han encontrado hogar fuera de Turquía, concretamente en Países Bajos. Dalí perdió una pierna tras ser atropellado a los dos meses de edad. Ambos han vivido en un refugio durante unos cuatro años y Deezi finalmente ha encontrado una familia con nueve años. Otros perros ancianos o discapacitados no tienen la misma suerte, así como los de gran tamaño, que suelen ser los que más tiempo pasan en los refugios.


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