La especie se encuentra en peligro crítico de extinción y solo quedan unos 140 individuos en territorio español
Construir pasos específicos para los visones europeos. Es uno de los objetivos en los que se centra el proyecto Life Kantauribai, cofinanciado con fondos europeos, que se desarrolla en cinco cuencas del Golfo de Vizcaya entre Francia y España en las que aún habita la especie. En España, se calcula que quedan unos 140 individuos; y en Francia, menos de 250. Los atropellos en carreteras son principal causa de muerte no natural para estos animales. El visón europeo desarrolla su vida en zonas húmedas, cerca de los ríos, pero prefiere caminar en seco, por lo que las carreteras suponen un peligro para estos animales.
La especie perdió el 85% de su área de distribución y el 90% de su población entre los siglos XIX y XX, lo que la sitúa en peligro crítico de extinción. A día de hoy, además de los atropellos se enfrentan a la degradación de su hábitat y a la competencia de los visones americanos, cuya presencia en Europa se debe a la industria peletera. La especie sobrevive en pequeñas poblaciones aisladas y en declive en Rusia, Ucrania, Rumanía, Estonia, el norte de España y el suroeste de Francia.
El primer paso del proyecto es confirmar la presencia de visones europeos en las zonas donde pretenden instalarse los pasos de fauna. Estos trabajos se basan en la recogida de pelos o en el análisis genético de sus huellas que permitan ubicar a la especie y calcular el tamaño de su población.
El objetivo es determinar dónde se localizan los últimos núcleos de población de los visones europeos para poder implementar medidas de conservación que no solo incluyen los pasos para evitar atropellos o colisiones con vehículos, sino también la restauración de su hábitat.
Además, se ha realizado un inventario de los puntos de mayor riesgo de colisión en función del tráfico y la distancia con los ríos. 58 de las 4465 zonas estudiadas se han clasificado como riesgo alto. En las cercanías del río Urdains, ya se han instalado tres pasos: uno flotante para que los visones puedan caminar siempre en seco independientemente de las crecidas fluviales, un colector que pasa por debajo de la calzada y una ménsula pegada a la pared por la que los visones pueden andar como alternativa a la carretera.
En San Juan de Luz (Francia) también se ha instalado un paso para animales semiacuáticos con una señalización que pide a los conductores reducir la velocidad, tras el hallazgo en varias ocasiones de nutrias muertas en una carretera. Además, se ha instalado un vallado que dirige a las nutrias en un único camino para pasar al otro lado de la vía. Como resultado, no se han producido atropellos en en el último año.
Se cree que en esta zona podrían habitar visones europeos, y aunque ya existía un paso subterráneo, este se encuentra casi siempre sumergido, lo que obliga a los animales a pasar por la carretera.
Fuente: EFE Verde.


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