Una investigación ha sacado a la luz la realidad de las granjas y mataderos de equinos en Argentina
Organizaciones europeas en defensa de los animales exigen el cese de las importaciones de carne de caballo a los países miembros, tras una investigación de la Fundación Alemana para el Bienestar Animal (AWF) y la suiza Tierschutzbund Zürich (TSB) que revela la crueldad en el manejo de los equinos en mataderos y granjas argentinas de donde proceden, así como durante el transporte en condiciones inadecuadas. Las imágenes han sido tomadas entre 2022 y 2024 y recopiladas en un documental.
A las entidades alemana y suiza se han unido Eurogroup for Animals, Welfarm (Francia) y Gaia (Bélgica), que piden a la Comisión Europea que detenga la importación de carne de caballo procedente de Argentina.
Las imágenes documentadas forman parte de una serie de investigaciones que se han sucedido desde 2010 por parte de AWF, TSB y Gaia, que han demostrado que los productores de carne de caballo en Argentina no cumplen con los requisitos de importación de la Unión Europea.
El documental muestra la realidad de la carne de caballo en Argentina, con animales gravemente heridos, desatendidos o cojos; trabajadores golpeándolos; equinos sin agua, comida ni refugio ante las inclemencias del tiempo; potros nacidos en mataderos que deambulan entre caballos nerviosos, sedientos y hambrientos. La presencia de crías es señal de que incluso hembras embarazadas son transportadas a mataderos u otros destinos sin estar en condiciones de realizar estos trayectos.
Sin embargo, la investigación ha valido una denuncia para AWF y TSB. Según Eurogroup for Animals, «la Federación Cárnica Belga FEBEV y el importador suizo Skin Packing quieren impedir que se informe sobre las crueles condiciones en los mataderos argentinos llevando a AWF y TSB ante los tribunales».
Ya en 2021, el Parlamento Europeo se pronunció a favor de suspender estas importaciones. De hecho, así ha sido para la carne de caballo procedente de México y Brasil, pero no para la de Argentina, a pesar de que auditorías de la Unión Europea han detectado problemas de seguridad alimentaria y bienestar animal, como restos de medicamentos veterinarios o movimientos transfronterizos ilegales.
En Bélgica, todos los supermercados han dejado de vender carne de caballo procedente de Sudamérica.
El negocio de la carne de caballo ha sido vinculado con redes criminales. Incluso equinos robados cuya procedencia se desconoce pasan a la cadena de consumo, y comerciantes de caballos que han estado bajo investigación y a los que se ha prohibido el ejercicio de esta actividad lo siguen realizando ilegalmente.
Más de 214000 personas han firmado una petición para que la Comisión Europea deje de importar carne de caballo que no cumpla con la normativa europea o que proceda de países sin un sistema eficaz para la trazabilidad.


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