La industria ganadera ha presionado durante décadas para la inclusión de sus productos en directrices dietéticas nacionales
Un grupo de investigadores expertos en salud y nutrición ha elaborado una Guía Alimentaria Universal «imparcial, sostenible y basada en pruebas» como modelo para el desarrollo de las directrices de nutrición saludable de los países. La propuesta apuesta por dietas basadas en vegetales y alimentos integrales y bajas en grasas.
Los investigadores han incluido la guía en un estudio en el que desmienten el mito de que las dietas vegetarianas son inadecuadas desde el punto de vista nutricional y los productos de origen animal son necesarios.
El objetivo de su propuesta es el de hacer frente a las crecientes tasas de enfermedades relacionadas con los hábitos alimenticios y a la «omnipresencia de la industria» en muchas recomendaciones dietéticas de los gobiernos, que no prestan tanta atención a la evidencia científica.
En este sentido, el estudio analiza cómo la industria ha ejercido presión para modificar directrices dietéticas oficiales desde hace décadas. Este caso se dio en Estados Unidos en los años 70, y desde entonces el estilo de las directrices americanas ha hecho mella en las de otros países.
Por ello, los autores informan en su guía a los responsables políticos, los sanitarios y el público en general de las ventajas de las dietas vegetales basadas en alimentos integrales, y la guía también pretende aportar claridad sobre los alimentos que no recomienda o que recomienda reducir, como los de origen animal. Por ello, insta a las guías nacionales a incluir información acorde a «los mitos nutricionales comúnmente perpetuados».
Nuevo patrón
«El patrón alimentario vegano, basado en alimentos integrales y bajos en grasas, podría servir como nuevo patrón alimentario saludable de referencia», señalan los autores.
Entre las recomendaciones de la guía se encuentran el consumo de tres o más raciones de legumbres al día, cuatro raciones de fruta, cinco de verduras, tres de cereales integrales y una de frutos secos y semillas.
Los autores se muestran críticos con la dieta occidental estándar, pues ha mostrado peores resultados para la salud que una dieta vegetariana estricta que prioriza los alimentos integrales. Esta última ha demostrado su eficacia en la prevención, control, y en algunos casos reversión, de ciertas enfermedades, sin olvidar la reducción del impacto medioambiental relacionado con la alimentación.
Fuente: Plant Based News.


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