Personas de todo el país se han personado en el santuario esta mañana, contra la condena a muerte de los cinco animales
Alrededor de un centenar de activistas han logrado paralizar, esta mañana, el traslado de las cinco vacas de La Manada Cántabra a la finca de su anterior propietario, un ganadero que las mantenía en graves condiciones de maltrato, desnutridas, encadenadas y en un espacio insalubre y sin ventilación.
Quienes sí se han trasladado han sido los propios activistas, que han acudido al santuario desde diferentes puntos del país. Entre ellos se encontraban representantes de otros refugios y asociaciones, como El Hogar, La Candela, Salvando Peludos o Chema y su Manada. Además, la emisión en directo a través de la cuenta de Instagram de La Manada Cántabra ha acumulado hasta 500 espectadores y ha contado con el apoyo de otros muchos santuarios y entidades de protección animal, como el italiano Cuori Liberi, que en 2023 se vio en una situación similar con fatal desenlace para sus cerdos. Numerosos medios de comunicación también se han trasladado al refugio para documentar los hechos.
Los activistas han bloqueado el paso del vehículo que iba a llevarse a las vacas (Renata, Lola, Cony, Lorea y Audumbla) en cumplimiento de la orden dada por la jueza encargada del caso, mientras gritaban «estas vacas no se tocan». Algunos de ellos se han encadenado y otros han llevado pancartas. El frío no ha impedido que se concentraran desde horas antes de la llegada de la Guardia Civil, prevista para las 10:00. Ante la negativa a dejar el camino libre, los agentes han acabado retirándose, pero las vacas todavía no se encuentran a salvo, pues volverán a intentar su traslado la próxima semana.
Durante tres años, La Manada Cántabra ha cuidado a las cinco vacas que fueron decomisadas a un ganadero con denuncias previas por maltrato animal. Gracias a ello y con el apoyo económico de quienes donaron dinero para salvar a los animales, estos pudieron sobrevivir a la situación de grave desnutrición en la que llegaron al santuario. Ya con un buen estado de salud y con un peso adecuado, el ganadero optó por denunciar al refugio para recuperar a las vacas, aprovecharse del trabajo del santuario y de las donaciones de personas particulares y lucrarse de su venta al matadero para ser transformadas en carne, y el juzgado le dio la razón.
El ganadero ha pedido estos últimos días que el vehículo que debía recoger hoy a las vacas se dirigiera directamente al matadero, lo cual no le fue concedido porque la orden establecía el traslado a su finca, y además, los animales han recibido una medicación para la desparasitación por la que se establece un período de 65 días durante el que no pueden ser enviadas al matadero, por cuestiones de seguridad alimentaria.
Renata, Lola, Cony, Lorea y Audumbla ya se han convertido en un símbolo de la lucha por los derechos de los animales, y de todos esos individuos sintientes que, como ellas hace tres años, viven en condiciones deplorables hasta su último día en un matadero. También son ya un símbolo de la necesidad urgente de leyes que reconozcan la labor de los santuarios de animales considerados de granja y que los separen por fin de la actividad ganadera.
Actualización: acusados de desobediencia y ataques en el santuario
Después de que el pasado miércoles, 15 de enero los activistas lograran paralizar el regreso de las vacas a la finca del ganadero que las maltrataba, los responsables del santuario La Manada Cántabra han sido acusados de un delito grave de desobediencia a la autoridad, a pesar de que la concentración de activistas en defensa de los cinco animales se organizó de forma ajena al refugio y estuvo protagonizada por personas no vinculadas a este. Este hecho ha llevado a uno de los responsables del santuario a ponerse en huelga de hambre.
La justicia, sin embargo, sigue sin considerar que el ganadero haya cometido delito alguno. En los últimos días, se ha dado a conocer una denuncia anterior a este por maltrato animal, en aquella ocasión con unos perros. A uno de ellos lo mantenía desnutrido, ante lo cual iba a ser decomisado. Sin embargo, cuando los agentes acudieron al lugar, se encontraron con que el animal había sido sacrificado.
Durante la noche de este domingo, 19 de enero, el santuario La Manada Cántabra ha sido atacado por personas desconocidas que han roto los cristales del coche de uno de sus responsables con ladrillos. Posteriormente, han huido. Desde el refugio se ha hecho un llamamiento para identificar a los responsables de este hecho.


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