El sector cinegético demanda la insensibilización de la infancia para asegurarse el relevo generacional
El Partido Nacionalista Vasco (PNV) y el Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE) han registrado una reforma de la ley de caza de 2011 que permitirá que los niños y niñas participen en la actividad cinegética como acompañantes, con el objetivo de impulsar el «relevo generacional en el sector», una demanda de las federaciones de caza, conocedoras de la falta de arraigo de esta actividad en los más jóvenes y de la creciente sensibilización hacia el sufrimiento animal.
La reforma consiste en la creación de la figura del «ayudante», persona que podrá acompañar a los cazadores, sin licencia y sin poder portar armas.
Ambos partidos han presentado la reforma mediante procedimiento de urgencia y lectura única, para ahorrar tiempo.
Según datos del propio Gobierno vasco, la Comunidad ha perdido 9000 cazadores en la última década, pasando de 40000 a 31000, en consonancia con el descenso de las licencias en el resto de las comunidades autónomas. Sin embargo, la presión del lobby cinegético del que forman parte las grandes fortunas del país y su apoyo por parte de las autoridades ha blindado esta actividad, gravemente amenazante tanto para los animales como individuos como para el conjunto de la naturaleza. Una vez más, los promotores de la reforma la han justificado por los supuestos «daños» que provocan los animales considerados cinegéticos.
Actualmente, la participación de menores de 16 años en batidas, monterías y otros tipos de cacerías está prohibida. La modificación permitirá que niños y niñas acudan a estos actos sin límite de edad, lo que los expondrá a situaciones de extrema violencia contra los animales con el fin de insensibilizarlos y asegurar el relevo generacional en la actividad cinegética. También se pondrá en peligro la integridad y la propia vida de los menores.


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