La ONG respalda la caza de algunas especies con fines económicos y la califica de «sostenible»
La organización conservacionista WWF habría estado facilitando el comercio de pieles de oso polar dentro de una política de «uso sostenible» mientras utiliza la imagen de esta especie para recaudar fondos, según una información publicada recientemente en The Guardian a la que ya ha respondido la entidad. WWF ha sido acusada de respaldar políticas de explotación de un pequeño número de especies amenazadas con fines económicos, como la caza de trofeos o las pieles, bajo la concepción de que eso mejorará la situación general de dichas especies.
Con respecto a la caza de trofeos o el comercio de marfil de elefantes, la postura de WWF ha sido de no oposición mientras «no suponga una amenaza para la supervivencia de las especies amenazadas, y cundo se trate de tales especies, forme parte de un estrategia demostrada de conservación y gestión que tenga una base científica, se gestione adecuadamente y se aplique estrictamente, y cuyos ingresos y beneficios reviertan en la conservación y en las comunidades locales», según recoge The Guardian.
En este sentido, la organización también habría respaldado el comercio de pieles de oso polar ante la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), argumentando que «no es una amenaza significativa para la especie».
De hecho, WWF habría presionado en las reuniones del CITES en 2010 y 2013 para que no se acordara una prohibición total del comercio internacional de pieles de estos osos, medida que habían propuesto Estados Unidos y Rusia. La organización se justificó porque no se cumplían «criterios numéricos» para ello y se habría mantenido en la misma postura cuando se le preguntó por ello en 2022.
También ha aludido a la cuestión de la subsistencia de las comunidades indígenas como argumento para rechazar esa prohibición, si bien The Guardian recoge el testimonio de un inupiaq de Alaska, Robert Thompson, que declara que los indígenas no tienen una «necesidad comercial» por la que vender osos polares o sus pieles, y que «se pueden obtener buenos ingresos llevando a la gente a ver los animales, y eso es sostenible», pues «si nos limitáramos a matar a los osos para tener dinero, muy pronto no tendríamos más osos y se acabaría todo».
Canadá
La crisis climática es la principal amenaza a la que se enfrentan los osos polares, que podrían perder su hábitat conforme va disminuyendo el hielo marino en el Ártico. Esto dificulta la búsqueda de presas y les obliga a consumir más energía. Se han observado individuos en muy malas condiciones físicas y una reducción del número de crías y de la esperanza de vida. Sin embargo, su caza comercial es legal en Canadá, aunque está prohibida en Rusia, Groenlandia, Estados Unidos y Noruega.
Canadá exporta al año entre 300 y 400 pieles de osos polares, sobre todo a China, donde una piel entera tiene un precio medio de 60000 dólares y suele utilizarse en la confección de prendas de lujo o alfombras. Dos tercios de los osos polares habitan en Canadá, de los entre 22000 y 31000 que se estima existen en todo el mundo.
En 2010 y 2013, Estados Unidos, apoyado por Rusia, propusieron aumentar la categoría de los osos polares al Apéndice I del CITES, lo que habría prohibido el comercio internacional. WWF se opuso a la medida y declaró que el Apéndice I no impedía la caza de trofeos pero sí impedía a la población inuit de Canadá beneficiarse económicamente del comercio de pieles, que la organización califica de «sostenible».
WWF también se posicionó contra la concesión de protección total a elefantes, hipopótamos, jirafas y rinocerontes en 2022, cuando la entidad logró que los rinocerontes blancos de Namibia pasaran del Apéndice I del CITES al Apéndice II, menos restrictivo. Esta postura ha sido rechazada por hasta 80 organizaciones no gubernamentales en las últimas cuatro reuniones del CITES.
En su defensa, WWF ha alegado que no apoya directamente el comercio de pieles de oso polar, no presiona en favor de este, ni lo promueve, pero en la misma respuesta ha manifestado de nuevo su posición favorable a la caza «vinculada a los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales». También ha dado a entender que la caza no es un problema para el oso polar, cuyas principales amenazas son «la pérdida de hábitat y el cambio climático», por lo que señalan que seguirán «trabajando en la conservación y haciendo campaña sobre estas cuestiones vitales». Sin embargo, la conservación es a menudo la baza de la que se sirven los cazadores deportivos para justificar la caza.


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