La última elefanta del antiguo Zoo de Buenos Aires se prepara para la libertad en un santuario

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Pupy ha pasado más de 30 años en cautividad

Pupy, la última elefanta que queda en el antiguo zoológico Ecoparque de Buenos Aires (Argentina), será trasladada a un santuario brasileño ubicado en Chapada dos Guimarães (Mato Grosso). Pupy ha permanecido en Ecoparque desde 1993 y en estos momentos ya han comenzado los trabajos de familiarización con la enorme caja donde será transportada en un viaje de 2700 kilómetros hacia su libertad. En esta tarea participa un equipo de profesionales tanto de Ecoparque como del santuario. Estaba previsto que el trayecto se iniciara el pasado 22 de febrero, pero la fecha fue reprogramada.

Pupy no es la primera elefanta de Ecoparque que es trasladada al santuario de Brasil, pero su transporte es más complicado que el de sus predecesoras. La elefanta asiática Mara fue la primera que abandonó Ecoparque en 2020, con las fronteras cerradas por la COVID-19 reabiertas excepcionalmente para tal fin, pero ella ya estaba acostumbrada a viajar porque había formado parte de un circo donde subía y bajaba de camiones continuamente. Pupy, en cambio, es una elefanta africana que ha pasado prácticamente toda su vida del recinto donde permanece cautiva. Allí llegó procedente del Parque Nacional Kruger, entre Sudáfrica y Mozambique, cuanto tenía unos tres años de edad.

Otra de las compañeras de Pupy, la elefanta Kuky iba a ser también trasladada al santuario de Mato Grosso, pero murió en octubre de 2024 antes de que el viaje tuviera lugar. Fue Pupy quien dio la voz de alarma al ver a su amiga desplomada. Tras estos hechos, Pupy se convirtió en la última elefanta de Ecoparque. Las dos elefantas debieron haber sido trasladadas a Brasil meses antes, pero la tensión política entre los dos países impidió el viaje y justo cuando se reabrieron las fronteras, Kuky falleció, hecho que sumió a Pupy en una depresión de la que comenzó a salir más de un mes después y que también retrasó el traslado.

El entrenamiento de Pupy para que su viaje sea lo menos estresante posible y evitar complicaciones está teniendo lugar de forma respetuosa. En los circos, tradicionalmente los elefantes han sido entrenados con una especie de pinchos llamados bullhooks con los que se les hacía daño en sus partes más sensibles para que cumplieran con la tarea encomendada, como subir a un camión. Ahora es Pupy la que «marca los tiempos«, en palabras del personal de Ecoparque. El director del santuario brasileño, Scott Blais, explica que el entrenamiento se basa en recompensas en forma de frutas, bambú o alfalfa y en las propias preferencias del animal.

La caja donde viajará la elefanta es una estructura de hierro diseñada específicamente para este fin. Una vez en Brasil, Pupy podrá reencontrarse con Mara, tras cinco años separadas, y compartirá espacio con otras elefantas como Bambi, Maia, Rana o Guillermina, todas ellas rescatadas de circos y zoológicos de América Latina. Un espacio que en nada se parece al pequeño recinto en el que vive en Ecoparque, diseñado en 1904 como una réplica de un templo hinduista y denominado el «Palacio de los Elefantes». Este diseño se basó en el planteamiento de Carl Hagenbeck, quien ideó los primeros jardines zoológicos europeos que reproducían la arquitectura del país de origen de los animales que los habitaban.

El trayecto hacia la nueva vida de Pupy contempla paradas programadas. La elefanta viajará acompañada por sus cuidadores, veterinarios y los directores tanto del santuario (Scott Blais) como de Ecoparque (Ramiro Reyno). También se sumará un equipo de la Fundación Franz Weber (FFW), integrado por Tomás Sicilia, director del Santuario Equidad; Johanna Rincón, veterinaria especializada en fauna silvestre; y el videógrafo Federico Sordo, que documentará el proceso.

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Con el viaje de Pupy, concluirá la transformación del antiguo Zoo de Buenos Aires, reconvertido en Ecoparque desde que pasó a manos del Estado, que comenzó hace casi una década. En este tiempo, más de 1000 animales salvajes han salido de sus instalaciones.

No han tenido la misma suerte los cinco elefantes de un zoo de Colorado (Estados Unidos), para los que la justicia ha denegado recientemente el traslado a un santuario.

Ely, amparada por la justicia

Pupy no es la única elefanta que ha ocupado los titulares en Latinoamérica en los últimos días. En México, la Suprema Corte ha dictaminado que las autoridades deben garantizar el bienestar de Ely, considerada la elefanta más triste del mundo, que vivió sola durante ocho años en un zoo. La sentencia es pionera y podría sentar un precedente en México al reconocer los derechos de los animales, después de que estos hayan pasado a formar parte de la Constitución.

Ely llegó al zoo de San Juan de Aragón procedente de un circo. Su edad se estima entre 43 y 45 años, y su compañera Maggie murió en 2016, tras lo cual Ely quedó sumida en una profunda depresión de la que todavía no ha salido.

Ahora la Suprema Cote ha reclamado «una mejora constante de su salud y condición física«, tras confirmar una sentencia de un tribunal inferior del año pasado.

El caso llegó a la justicia gracias al grupo Opening Cages and Opening Minds, cuando su fundadora, Diana Valencia, conoció la situación de Ely, que se golpeaba con las paredes de su recinto y perdía cada vez más peso. «Me conmovió ver el estado en el que estaba», señala.

Después de la presión pública generada, el zoo mejoró las condiciones de vida de Ely, amplió el recinto de elefantes e introdujo otros dos paquidermos en 2023 y 2024. Pero Valencia asegura que seguirá luchando para que los tres elefantes sean trasladados al santuario brasileño a uno en Estados Unidos: «No puedo estar satisfecha porque un elefante no puede vivir en cautiverio, les duele mentalmente», expresa.

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