El Gobierno ha dejado sin efecto la prohibición del transporte de estos animales de 1973, en nombre de «la libre circulación de bienes»
El Gobierno de Argentina ha vuelto a autorizar la exportación de vacas vivas en pie con destino a terceros países, tras 50 años de prohibición de esta práctica. La medida se ha formalizado con la publicación del Decreto 133/2025 en el Boletín Oficial, por el que queda sin efecto la prohibición establecida en 1973, cuando se reguló la comercialización de carne de vacuno con restricciones que hoy el Gobierno de Milei considera contrarias a sus políticas.
Lejos de pensar en los animales como individuos, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger ha justificado la decisión porque permitirá «abrir un sinfín de nuevos mercados para el sector ganadero del país». El Gobierno también busca «integrar a Argentina de manera más efectiva en el comercio mundial, eliminando barreras que impidieron la libre circulación de comercio de bienes», en el contexto de una ultraderecha que entiende la «libertad» como libre mercado y capitalismo extremo, y que en estos casos acentúa la esclavitud a la que están sometidos los animales considerados de granja.
Argentina aspira a posicionarse al nivel de los grandes exportadores de vacas en pie, como Australia, Brasil, México o Estados Unidos.
Defensores de los animales consideran la medida un serio retroceso en la protección animal, hacia una de las operaciones que más sufrimiento provocan a los animales considerados de granja, como es su transporte en largas distancias, en vehículos no acondicionados donde viajan de pie, soportando inclemencias climáticas, entre sus excrementos y hacinados, a veces durante días, ya sea por mar o por carretera. Muchos mueren antes de llegar al destino o una vez han llegado debido a la debilidad provocada por las condiciones de transporte. Los que sobreviven son engordados en granjas en el país de destino o enviados al matadero poco después de llegar.


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