El turismo altera el comportamiento de los animales salvajes

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Carnívoros y herbívoros modifican sus rutinas ante la presencia humana

El turismo altera el comportamiento de los animales salvajes en libertad, según un estudio de la Universidad de Georgia realizado en Namibia. Los investigadores examinaron durante dos años cómo los mamíferos africanos, tanto herbívoros como carnívoros, modificaban sus pautas de actividad diaria, como la alimentación, en función de la presencia humana.

La investigación se llevó a cabo en una reserva donde se han instalado abrevaderos artificiales para proporcionar agua a los animales en época de sequía. Estos lugares atraen a los animales que acuden a beber, pero también a turistas que quieren observarlos.

«Los carnívoros cambiaron debido a la presencia humana, y los herbívoros cambiaron debido a la presencia de carnívoros. No fue solo una especie la que alteró su comportamiento», narra Jessy Patterson, autora principal del estudio.

Los investigadores utilizaron cámaras para observar a los animales antes, después y durante las visitas turísticas, y comparar su comportamiento en los distintos momentos. Sin humanos cerca, los animales seguían horarios predecibles para beber agua, especialmente durante la estación seca, pero cuando había humanos, algunos lo hacían antes o después. Esto implicó que especies que normalmente se evitan empezaron a ocupar los mismos espacios, lo que podría poner en peligro a los herbívoros, como las cebras, al toparse con depredadores en momentos en que antes se sentían seguros. A largo plazo, esto podría tener efectos negativos en el equilibrio entre presas y depredadores y en todo el ecosistema.

Las cámaras registraron el patrón de actividad de cuatro especies de carnívoros: dos especies de hienas, el chacal y el león. Estos depredadores suelen cazar y beber agua durante la noche, pero la presencia humana los llevó a acudir a los abrevaderos con más frecuencia durante el día. «Tener humanos en los abrevaderos por la noche, cuando normalmente no están allí, quizá desconcertó un poco a los animales y los puso nerviosos», sostiene la investigadora. Por su parte, algunos herbívoros comenzaron a acudir a beber agua por la noche, pero otros no modificaron sus hábitos diurnos, lo que introdujo nuevos riesgos.

La presencia humana también puede generar ansiedad o estrés en los animales salvajes, hasta el punto de desarrollar problemas de alimentación, de apareamiento o de salud en general.

«Aprecio el turismo basado en la vida salvaje y lo apoyo», afirma Patterson. «Solo tenemos que entender cómo afecta a los animales e idear estrategias para minimizarlo». El ecoturismo puede ser beneficioso para la conservación de las especies, pero puede conllevar repercusiones que requieren planes que permitan una coexistencia adecuada entre esta actividad y el respeto a los animales y la naturaleza.

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