Los gatos están desapareciendo ante la inacción de las autoridades
Una alimentadora de una colonia felina en Madrid (Los Gatos de Laguna) lleva meses denunciando el acoso que sufre por parte de los vecinos de la comunidad donde viven los animales, así como ataques a los propios gatos que van desde envenenamientos hasta agresiones premeditadas con perros.
La última víctima ha sido Colorines, una gata embarazada que aparentemente ha sido envenenada. «Estaba atrapada en el interior de la comunidad, sin poder salir. Hoy ha aparecido muerta», denuncia la alimentadora, que días atrás alertaba de que la gata no tenía escapatoria por no caber por los barrotes y podría haber dado a luz en el interior de la comunidad, mientras a la gestora tampoco se le permitía la entrada para su alimentación. Colorines no es la primera gata de esta colonia que aparece muerta.
Aunque el acoso se ha producido desde hace tiempo, se ha acrecentado en las últimas semanas, incluso con agresiones físicas y xenófobas y amenazas de los propios vecinos: «Nos dijeron que acabarían con los gatos. Y lo están haciendo», explica. Muchos de los animales han desaparecido junto a sus casetas, también los que estaban esterilizados de acuerdo a la normativa vigente.
La alimentadora también denuncia la inacción de la policía y del Ayuntamiento de Madrid: «Llevo meses denunciando, exigiendo justicia, pero siguen apareciendo cadáveres».
La Ley de Protección Animal aprobada en marzo de 2023 establece la responsabilidad de los municipios en la gestión ética de las colonias felinas, a través del método CER (captura, esterilización y retorno), y señala expresamente «el establecimiento de protocolos de actuación para casos de colonias felinas en ubicaciones privadas, de forma que se pueda realizar su gestión respetando las mismas especificaciones que en vía pública». Dicha gestión podrá ser llevada a cabo en colaboración con los cuidadores o entidades que venían realizando esta labor.
En cuanto a las obligaciones de la ciudadanía, la ley también es clara en su artículo 41: «Las personas, en su convivencia natural con las colonias felinas, deberán respetar la integridad, seguridad y calidad de vida de los gatos comunitarios que las integran, así como las instalaciones de comida, y refugio propias del programa de gestión de gatos comunitarios». Además, «las personas titulares o responsables de perros deberán adoptar las medidas para evitar que la presencia de éstos pueda alterar o poner en riesgo la integridad de las colonias felinas y de los gatos comunitarios, así como de los recursos destinados a los mismos».
ACTUALIZACIÓN (28/05/2025)
Ante la revelación de algunas irregularidades cometidas por la anterior gestión de la colonia de Laguna, actualizamos esta información.
La colonia de Laguna cuenta con una nueva gestión autorizada, que la ha rebautizado como La Pandilla del 23 y se está encargando de aplicar el método CER, en base a la normativa.
Cuando en marzo la antigua alimentadora lanzó una voz de alarma a través de las redes sociales, numerosas asociaciones y personas del ámbito de la protección animal se volcaron en su ayuda. El caso también llegó a los medios de comunicación, en coberturas cargadas de sensacionalismo. Sin embargo, la nueva gestión ha constatado que durante años no se ha aplicado adecuadamente el CER, y algunas de las gatas han tenido camadas continuamente y sin control. Los felinos sí estaban siendo alimentados, pero no se les estaba proporcionando atención veterinaria, lo que habría llevado a algunos de ellos a contraer enfermedades. A falta de necropsias que lo confirmen, estas habrían sido la causa de la muerte de algunos gatos, y no los envenenamientos a los que se aludía anteriormente.
Por otro lado, la nueva gestora ha lanzado un comunicado en el que confirma que Madrid Salud ha revocado la autorización a la antigua alimentadora por algunos incumplimientos, entre ellos la alimentación de los gatos y la instalación de refugios dentro de un recinto privado pese a que la zona adecuada para ello se encontraba en el exterior o la falta de limpieza de los excrementos de los gatos en zonas comunes. Con respecto a los refugios interiores, Madrid Salud solicitó su retirada para la realización de reformas, «petición que la antigua gestora se negó a cumplir» y a raíz de esto «se difundieron acusaciones falsas, afirmando que las obras tenían como fin eliminar a los gatos».
En el mismo comunicado, la gestora actual explica que toda la ayuda ofrecida a la alimentadora anterior fue rechazada. Este medio también se puso en contacto con ella, sin obtener respuesta.
Además, la nueva gestora lamenta que su labor está siendo obstaculizada por la antigua gestión: «Entre otras acciones, está cebando a los gatos para dificultar su captura con jaulas trampa y así impedir que puedan ser llevados al veterinario para su correcta atención».
La actual gestión también ha desmentido las acusaciones en las que se ha visto envuelta recientemente: «La nueva gestión de la colonia no tiene intención de reubicarla, tal y como erróneamente se ha difundido en varias ocasiones», aclara. Ligado a esto, el comunicado da a entender que actualmente no existen conflictos vecinales, sino que por el contrario, miembros de la comunidad se han mostrado dispuestos a colaborar en la atención de los felinos.


Deja un comentario