Las corridas de toros con muerte desaparecen de la Ciudad de México

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La medida ha sido aprobada con una abrumadora mayoría: 61 votos a favor y tan solo uno en contra

El Congreso de la Ciudad de México ha aprobado el fin de las corridas de toros con sangre y muerte. Los animales ya no podrán ser heridos y asesinados en la plaza de toros más grande del mundo, pero tampoco fuera de la vista del público. La medida ha sido aprobada con 61 votos a favor, tan solo uno en contra del taurino Pedro Haces Lago y cero abstenciones. Durante la votación, se concentraron a las puertas del Congreso manifestantes antitaurinos y taurinos, que protagonizaron algunos momentos de tensión y agresividad por parte de estos últimos.

El sector taurino se ha opuesto rotundamente al nuevo formato de corridas de toros, que tiene precedentes como el intento balear de prohibir la muerte en estos espectáculos que terminó siendo declarado inconstitucional, o las corridas portuguesas, en las que no se da muerte al animal ante el público pero sí después del evento. En el caso mexicano, los toros tendrán que ser devueltos a la ganadería y será un modelo único hasta ahora en el mundo que podría significar el principio del fin de esta herencia del colonialismo en México.

El propio descontento de los taurinos con el nuevo método ha llevado a conjeturar que podrían ser ellos mismos quienes abandonen su «fiesta brava» progresivamente, aunque en casos como el del Toro de la Vega de Tordesillas (Valladolid), la prohibición de la muerte y la decepción de los aficionados con el nuevo reglamento no ha motivado el fin definitivo del encierro.

Desde el ámbito taurino, consideran que este modelo altera la tradición y que carece de «arte» y emoción. También señalan que afectará al empleo, si bien se contempla la reinserción laboral de los posibles trabajadores afectados; que el transporte de toros entre regiones para su regreso a la ganadería conlleva riesgo de transmisión de enfermedades, aunque este no es inexistente en las corridas con muerte; o que los bóvidos manifestarán comportamientos agresivos tras este regreso. Detrás de estos argumentos se esconde una preocupación del sector por el mantenimiento de su negocio, y ya ha avanzado que intentará tumbar la norma por la vía judicial.

Mientras, el sector antitaurino ha acogido la medida con satisfacción aunque seguirá la lucha hasta la abolición. Sin embargo, sigue habiendo cuestiones que preocupan a los defensores de los animales, como el estrés al que se somete a los toros y su salud mental, que sí puede verse afectada por su uso como entretenimiento aunque no se les cause daños físicos, tanto durante las corridas como mientras son transportados. De hecho, el tiempo que transcurre en el transporte, antes de entrar a a plaza o de ser devuelto a la ganadería no se contabilizan en el límite que establece la nueva normativa de diez minutos por toro y un máximo de seis bóvidos.

Todo ello ha provocado que numerosos animalistas no estén de acuerdo con el término «sin violencia» que se está utilizando para describir las nuevas corridas de toros mexicanas.

La prohibición de herir al animal conlleva la eliminación de objetos punzantes como lanzas, puyas, estoques o banderillas, pero la medida también contempla que el toro no pueda herir a otros animales como caballos o a seres humanos, por lo que se protegerán sus cuernos, algo que también les puede generar estrés. Sí podrán utilizarse el capote y la muleta. Herir o matar a algún animal será castigado con sanciones económicas.

La Ciudad de México ha dado un paso adelante en el camino hacia la abolición de la tauromaquia, que repercutirá en la industria taurina de todo el mundo. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ha señalado que con esta decisión, «avanzamos en la capital de la transformación hacia una ciudad que respeta los derechos de los animales y que no tolerará que sean objeto de maltrato ni violencia». También ha recordado que el dictamen es fiel a la Constitución de la capital, que reconoce a los animales como sujetos de derechos.

La aprobación no habría sido posible sin el trabajo de la plataforma México Sin Toreo, que logró reunir más de 27000 firmas para pedir a los representantes de la ciudad que escucharan a una amplia mayoría de defensores de los animales, si bien su petición inicial era la prohibición total de las corridas y otros espectáculos como las peleas de gallos.

2 respuestas a «Las corridas de toros con muerte desaparecen de la Ciudad de México»

  1. […] La ley establecerá los estándares y responsabilidades para garantizar la protección de todos los animales en el país, y establecerá las atribuciones y obligaciones específicas para los estados y municipios. También compartirán su responsabilidad por el cumplimiento de la ley y de las ya existentes en regiones y municipios como la Ciudad de México, que aprobó su Ley de Protección a los Animales en 2002 y que acaba de hacer una avance significativo al eliminar las corridas de toros con sangre. […]

  2. […] Michoacán se ha convertido en el séptimo estado de México en prohibir los festejos taurinos, tales como corridas de toros, novilladas o encierros. La medida ha sido aprobada con 19 votos a favor, nueve en contra y ocho abstenciones, en un debate que tuvo lugar pese a los intentos de suspensión y contó con la expectación de manifestantes taurinos y antitaurinos a las puertas del Congreso, en una imagen similar a la que se ha dado en la Ciudad de México, que también acaba de prohibir las corridas de toros con muerte. […]

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