La mayoría de las especies que polinizan plantas son insectos, pero también lo hacen algunos vertebrados
La extinción de los insectos polinizadores «pone en riesgo la biodiversidad y la salud«. Así lo advierte la investigadora del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea-CSIC), Anna Traveset, que acaba de publicar La crisis de los polinizadores, donde alude a la importancia de especies como las abejas, las mariposas o los murciélagos para la conservación de los ecosistemas.
Casi el 90% de las plantas que producen flores son polinizadas por animales y dependen de ellos para producir semillas y mantener el ciclo biológico. Estas plantas, a su vez, sirven de alimento para otros animales. El 75% de los 115 cultivos más importantes para la alimentación humana dependen de los polinizadores.
En España, se estima que la polinización por insectos repercute en un impacto económico de unos 2400 millones de euros anuales, ya que sin esta labor no podrían obtenerse alimentos como los calabacines, las sandías y melones, las almendras, melocotones, manzanas, cerezas, etc. Cuanto mayor es la diversidad de polinizadores, mejor es la producción de frutos, la calidad nutricional, el peso, el tamaño, la firmeza, la coloración o el tiempo de maduración de los alimentos.
Existen al menos 193 familias de insectos polinizadores. Los más abundantes son los lepidópteros, de los que forman parte las mariposas y las polillas. Los escarabajos también cumplen un papel importante en esta función. Dentro de los himenópteros, las abejas son las más destacadas polinizadoras. Solo en la Península Ibérica existen más de 1100 especies de estos insectos, más que de vertebrados, y siguen describiéndose nuevas especies. La investigadora hace hincapié en la importancia de conservar las poblaciones silvestres de estos animales.
También existen polinizadores vertebrados, como los colibríes, que únicamente se encuentran en el continente americano, o los murciélagos.
Los insectos polinizadores se han visto afectados por los cambios en el uso del suelo, la pérdida o fragmentación de los hábitats, la reducción de los recursos, el uso de pesticidas o la crisis climática, todos ellos aspectos vinculados a la ganadería, hasta el punto de que un 41% de las especies de insectos conocidas a nivel global se encuentran en peligro de extinción. Faltan estimaciones a gran escala sobre el caso concreto de los polinizadores. La investigadora alude a un cambio en las prácticas agrícolas como una solución, con plantaciones que incluyan árboles y matorrales, zonas sin labrar o márgenes florales en los bordes de los cultivos como ejemplos de prácticas sostenibles.
Fuente: EFE Verde.


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