Esta práctica está en auge en el ámbito del mascotismo
La hibridación de felinos salvajes con gatos domésticos acarrea serias preocupaciones relacionadas con el bienestar animal. Así se ha posicionado la coalición de organizaciones profesionales The Cat Group, que rechaza tanto la cría de híbridos como su tenencia.
Esta práctica está en auge en el mundo del mascotismo, generalmente de forma ilegal. Recientemente, España ha sido el escenario en el que se ha destapado una red internacional dedicada a la venta de felinos, entre los que se incluían híbridos por los que llegaban a pagarse altas sumas de dinero.
Estos híbridos llaman la atención por sus características físicas, con apariencia salvaje y un comportamiento más dócil que el de sus progenitores de naturaleza silvestre, entre los que se encuentran servales, caracales, gatos monteses o linces. Los gatos domésticos a menudo son incompatibles con estas especies, por lo que juntarlos para propiciar su reproducción suele implicar peleas e incluso la muerte para los primeros, cuyo peso y fuerza es muy inferior.
Los profesionales también advierten de que estos animales suelen mantenerse en condiciones deficientes debido al confinamiento o alojamiento inadecuado, unas necesidades nutricionales no satisfechas y menos visitas al veterinario. Además, a menudo presentan comportamientos no deseados para sus compradores, territorialidad o agresividad. El abandono al que muchas veces se enfrentan estos felinos supone otro problema añadido tanto para las colonias felinas como para los gatos no castrados con acceso al exterior, ante la posibilidad de cruzarse. En otros casos son entregados a refugios que tampoco tienen las condiciones necesarias para albergar a estos animales.
Algunas razas de gatos domésticos existentes han sido obtenidas a partir de este tipo de prácticas. Es el caso del Savannah (derivado del serval), el Chausie (procedente del gato de la jungla) o el bengalí (derivado del gato leopardo asiático). Según los expertos, las hibridaciones actuales con menos de cinco generaciones generan un mayor riesgo de sufrir problemas relacionados con el bienestar animal, y es muy difícil determinar a qué generación pertenece un individuo.
El contrabando de felinos híbridos no solo es cuestionable ética y legalmente, sino que también conlleva riesgos de transmisión de enfermedades, el mantenimiento de animales en mal estado de salud, con partos prematuros, abortos o problemas de gestación en los que sobreviven.
Fuente: Animal’s Health.


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