Los tutores en estas situaciones temen enfrentarse a denuncias
Las intoxicaciones por drogas son cada vez más frecuentes en animales domésticos, tal como advirtió un estudio publicado en 2024. Ahora otra investigación alerta de que más de la mitad de los casos son atendidos por veterinarios, pero una cifra preocupante de tutores no busca este servicio por miedo al estigma o a revelar información comprometida.
Los efectos nocivos del consumo de drogas por parte de una persona pueden afectar a la salud física, mental y la calidad de vida de todos los miembros de la familia, incluidos los no humanos, que en ocasiones pueden verse afectados por ingestas accidentales que no siempre son tratadas. Ante la falta de estudios sobre si el estigma relacionado con el consumo de drogas influye en la decisión de buscar ayuda veterinaria de los tutores de animales, los investigadores se propusieron describir qué tipo de acciones toman tras una emergencia de este tipo.
El estudio se llevó a cabo en Vancouver (Canadá), donde se reclutó a dos grupos de personas responsables de animales, uno de población general y otro de personas de bajos ingresos que reciben ayuda de un programa para tutores de animales en esta situación.
A los participantes que no habían sufrido ningún caso de intoxicación por drogas se les preguntó por sus acciones y actitudes en una situación hipotética. El 78% de los miembros del primer grupo correspondían con esta definición. Entre ellos se observó una preocupación por la posibilidad de que un veterinario pudiera emprender denuncias o acciones para retirarle a su animal, que era mayor cuanto más discriminación percibían tanto en ámbitos sanitarios como en general. También se observó una mayor intención de ocultar información al veterinario, como la droga ingerida o el modo como estuvo expuesto el animal.
Entre quienes sí habían sufrido una emergencia relacionada con las drogas, más de la mitad declaró haber buscado atención veterinaria. Quienes no lo hicieron aludieron a su confianza en tratar al animal en casa, el miedo a la discriminación o a las consecuencias.
Los profesionales recuerdan que ante una ingesta accidental de drogas por parte de animales, es vital buscar atención veterinaria, y comparan esta situación con un envenenamiento o ingesta de otros compuestos tóxicos perjudiciales para ellos.
Fuente: Animal’s Health.


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